Festival Internacional de Ballet de La Habana ALICIA ALONSO

1960-2016 Apuntes Históricos

Por Miguel Cabrera

El Festival Internacional de Ballet de La Habana, que arriba a su edición número 25, es uno de los más antiguos de cuantos se celebran a escala mundial. Surgido en 1960, en virtud de una estrecha colaboración entre el Ballet Nacional de Cuba, el Instituto Nacional de la Industria Turística y otros organismos culturales del Gobierno Revolucionario, el Festival devino rápidamente uno de los eventos más trascendentales de la cultura nacional cubana y del quehacer danzario internacional. Con carácter no competitivo, ha permitido a nuestro público disfrutar de las actuaciones y de la obra creadora de prestigiosas figuras de la danza mundial, al tiempo que ha mostrado a las personalidades visitantes el desarrollo alcanzado por el ballet cubano.

Los años que siguieron a los tres primeros Festivales (1960, 1966 y 1967) constituyeron un largo y fructífero período de trabajo, que se inscribe hoy entre las páginas más hermosas de la historia del Ballet Nacional de Cuba, pues en ellas figuran el enriquecimiento de su elenco con las primeras promociones de bailarines egresados de la Escuela Nacional de Ballet, su consolidación como uno de los conjuntos danzarios de mayor jerarquía internacional y el heroico batallar contra injustas barreras que impedían su completo reconocimiento a nivel universal. El 4. Festival se celebró en 1974 y estuvo dedicado a saludar el II Congreso de la Federación de Mujeres Cubanas. A partir de ese año, el evento inició un curso bianual, y enfatizó un aspecto particular, que ha singularizado su quehacer. El 5. fue dedicado al vigésimo aniversario del desembarco del Granma, el 6. al trigésimo aniversario de la fundación del Ballet Nacional de Cuba y al trigésimo quinto del debut de Alicia Alonso en el rol protagonista de Giselle. Este Festival también puso su énfasis en “el estreno de obras creadas para la compañía por coreógrafos de renombre internacional, tanto cubanos como extranjeros”.

El 7. estuvo consagrado a resaltar “las relaciones del ballet con las demás artes” y en él, junto a las “Noches de estrenos”, las “Noches de repertorio” —con obras habituales del BNC— y los “Conciertos de estrellas internacionales”, se efectuaron Galas dedicadas al teatro dramático, las artes plásticas, la música, el cine, el folklore y la literatura, así como Galas Especiales por el centenario del natalicio del gran coreógrafo ruso Mijail Fokín y al ballet Giselle, esta última en ocasión de la primera actuación de la pareja integrada por la prima ballerina assoluta Alicia Alonso y el célebre bailarín ruso Vladimir Vasiliev. La 8. celebración prestó especial atención a “la presencia de Latinoamérica en la creación coreográfica”, permitiendo conocer raíces, experiencias, caminos y logros de la actividad danzaria en nuestro continente. Un acontecimiento de gran trascendencia resultó el inicio, en período simultáneo al evento, del Primer Curso Práctico Internacional de la escuela cubana de ballet, al cual asistieron bailarines, alumnos aventajados y observadores de once países de América y Europa, así como una nutrida representación cubana, que sentó una tradición vigente hasta nuestros días. El 9. Festival puso su énfasis en “los estilos y los coreógrafos”, lo que posibilitó observar una panorámica de los principales hitos coreográficos que ha conocido el ballet a través de toda su historia. La 10. celebración dio oportunidad al evento de ser sede de una gran fiesta del arte y la amistad, con la presencia de centenares de invitados, entre ellos afamadas estrellas y conjuntos danzarios procedentes de las más diversas regiones del planeta, quienes junto al elenco del BNC y otros conjuntos danzarios cumplimentaron una numerosa y variada programación.

El 11. Festival estuvo dedicado a dos importantes efemérides: el aniversario 150 del Gran Teatro de La Habana —la institución teatral más antigua del país— y el 40 de la fundación del Ballet Nacional de Cuba. El 12. tuvo como lema “Pasado, presente y futuro coreográficos”, lo que permitió mostrar una rica muestra de estilos y tendencias presentes en el quehacer danzario de nuestro tiempo. La celebración número 13. enfatizó la “Presencia Iberoamericana en el arte del ballet”, en ocasión de conmemorarse el V Centenario del Encuentro de las Culturas Europea y Americana, y fiel a ese credo, se dieron cita en ella relevantes compañías, estrellas y personalidades de la danza en España e Iberoamérica, que ofrecieron un rico muestrario surgido del talento y el empeño común de esas vertientes culturales.

El 14. Festival resaltó “la diversidad y riqueza del arte coreográfico”, con una atrayente oferta escénica de estilos y tendencias dentro de la danza académica, contemporánea y folklórica, en la que sobresalieron las galas dedicadas al Romanticismo y el Clasicismo, los programas de concierto con artistas cubanos y extranjeros, y las actuaciones de cerca de una decena de compañías invitadas. El 15. Festival se centró en “los compositores o estilos musicales que han tenido mayor influencia en el quehacer danzario”. En él se brindaron galas dedicadas a los compositores cubanos, franceses, barrocos, a Federico Chopin e Igor Stravinski, a Manuel de Falla —con motivo de los aniversarios 120 de su natalicio y 50 de su muerte—, y al compositor ruso Piotr I. Chaikovski, figura clave en el clasicismo balletístico.

El 16. Festival estuvo dedicado a una trascendente efeméride: el aniversario 50 de la fundación del Ballet Nacional de Cuba, y en él se dieron cita cerca de tres centenares de invitados, entre ellos nueve compañías: el Julio Bocca Ballet Argentino, el Ballet de Zaragoza y el Ballet Español de Murcia (España); el Conjunto de Solistas de la Komische Ópera de Berlín y el Gran Teatro de Dessau (Alemania); el Conjunto Diástasis (Chipre); la Compañía Danza Teatro de Turín (Italia); Introdans Ensemble Voor der Jeugd (Holanda), así como la Kennedy´s Tap Dance Company y The Alvin Ailey Repertory Ensemble, ambos de  Estados Unidos. En la lista de invitados figuraron la célebre bailarina italiana Carla Fracci, quien volvió a prestigiar el evento 24 años después de su primera visita en 1974; así como estrellas pertenecientes a conjuntos tan afamados como el Ballet de la Ópera de París, el Ballet del Teatro alla Scala de Milán, el American Ballet Theatre y el New York City Ballet, el Ballet Bolshoi de Moscú, el Ballet Estable del Teatro Colón de Buenos Aires, el Real Ballet Danés, el Ballet de la Ópera de Berlín, el Ballet Nacional Húngaro, el Ballet Clásico de Guangzhou, China; el Ballet del Teatro Municipal de Río de Janeiro y la Compañía Nacional de Danza de México, entre otros. Actividades colaterales como la presentación del libro Ballet Nacional de Cuba: medio siglo de gloria, del historiador Miguel Cabrera, una cancelación postal, exposiciones fotográficas y de artes plásticas y ciclos de cine y video, completaron la oferta. Dos momentos especiales en este Festival constituyeron la inauguración del Museo Nacional de la Danza y la celebración del I Concurso Iberoamericano de Coreografía, organizado por la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), la Fundación Autor y el Ballet Nacional de Cuba.

En el año 2000, entre el 20 y el 28 de octubre, se celebró el 17. Festival Internacional de Ballet de La Habana, bajo el lema “Los coreógrafos del siglo XX”, con el que dejó abiertas las puertas para un reencuentro en el amanecer del siglo XXI.

El 18. Festival Internacional de Ballet de La Habana, tuvo lugar entre el 19 y el 28 de octubre de 2002, bajo el lema “Pasado, presente y futuro de la danza”, que posibilitó admirar los principales géneros, estilos y tendencias coreográficas que ha conocido el arte del ballet en sus cincos siglo de historia. Siete compañías cubanas y cuatro extranjeras, estrellas invitadas de 15 países, junto al Ballet Nacional de Cuba convirtieron esta edición en una extraordinaria fiesta del arte y la amistad.

El 19. Festival se desarrolló entre el 28 de octubre y el 6 de noviembre de 2004, y en él se rindieron homenajes a destacados acontecimientos del mundo de la danza y la cultura, entre ellas el bicentenario de la gran bailarina romántica María Taglioni, los centenarios del natalicio de Alejo Carpentier, Anton Dolin, George Balanchine, Frederick Ashton y Salvador Dalí; y los cien años de la muerte de Antonin Dvorak y del estreno en Cuba del ballet Coppélia.

El saldo artístico fue altamente satisfactorio, pues en sus espectáculos se realizaron 45 estrenos, diez de ellos con carácter mundial, y permitió a decenas de miles de personas asistentes a los teatros —y a otros millones que lo disfrutaron mediante las trasmisiones televisivas—, apreciar un amplio repertorio, que incluyó obras representativas del período romántico-clásico del siglo XIX y coreografías contemporáneas.

En este Festival estuvieron presentes relevantes personalidades invitadas y las compañías Ballet de Biarritz (Francia), el Ballet Español de Murcia, el Ballet de Zaragoza, el Centro Coreográfico de Valencia y el Joven Ballet de Cámara de Madrid (España), así como coreógrafos, periodistas, empresarios y observadores de 26 países de América, Europa, Asia y Australia.

El 20 Festival, también entre el 28 de octubre y el 6 de noviembre del 2006, dedicó sus esfuerzos a conmemorar su propia y rica historia, con múltiples actividades tanto en escenarios teatrales como en diferentes espacios culturales de la capital, en las ciudades de Matanzas, Cárdenas y Cienfuegos y en la Casa de la Cultura “Mirta Plá”, en el poblado habanero de Güira de Melena. Artistas de 23 países, representativos de compañías tan relevantes como el Ballet de la Opera de Paris, el Real Ballet de Londres, la Ópera de Roma, el Real Ballet de Dinamarca, la Scala de Milán y el Ballet Bolshoi de Moscú, junto al elenco del Ballet Nacional de Cuba, el Ballet de Camagüey, y de las compañías Nafas, Farruquito y familia, el Ballet Des Teatres de la Generalitat Valencia (España), Cisne Negro (Brasil), el Julio Bocca Ballet Argentino, Solistas del Ballet de Magdeburgo (Alemania), brindaron 29 espectáculos, con 8 estrenos de carácter mundial, donde pudo admirarse  una amplia gama estilística.

Sus actividades colaterales incluyeron la presentación del Libro Festival Internacional de Ballet de La Habana (1960-2004), del historiador Miguel Cabrera; el ciclo cinematográfico Los Tesoros de la Cinemateca de la Danza de Paris y numerosas exposiciones fotográficas y artes plásticas, conferencias y un curso especial de la Cátedra de Danza del Ballet Nacional de Cuba.

La figura de Alicia Alonso ha estado estrechamente ligada a la historia de estos festivales como bailarina, coreógrafa y principal inspiradora de estos eventos que reúnen a lo mejor de la danza mundial en La Habana. Cita que ha devenido no solo en un encuentro danzario sino en participación obligada de personalidades, empresarios, críticos y periodistas de todo el orbe, así como se ha convertido en una de las principales atracciones de los turistas que visitan el país.

El 21 Festival, celebrado entre el 28 de octubre y el 6 de noviembre del 2008, estuvo dedicado al sexagésimo aniversario de la fundación del Ballet Nacional de Cuba. Durante diez días el Festival presentó una variada y atrayente programación, en 29 espectáculos, que tuvieron como escenarios la Sala “García Lorca”, del Gran Teatro de La Habana, los Teatros “Mella” y América y la Plaza de la Catedral, en la capital; así como en el Teatro “Sauto”, de Matanzas y en “Las Tunas”, en la provincia de igual nombre en la zona oriental del país. En la celebración participaron representantes de 18 países, así como 7 compañías, entre ellas el Ballet Flamenco de Andalucía, encabezado por su directora y principal figura, Cristina Hoyos; la Compañía de María Pagés, ambas de España; el Ballet Folklórico de Mérida (México); el Ballet del Teatro “Teresa Carreño” (República Bolivariana de Venezuela) y la Compañía Kim Sun-hee de Corea del Sur, las cuales tomaban parte en el evento por vez primera. Junto a los conjuntos extranjeros y al Ballet Nacional de Cuba —anfitrión del evento— actuaron estrellas procedentes de conjuntos de tanto prestigio como el Ballet de la Ópera de París, el Ballet Bolshoi de Moscú, el Real Ballet Danés, el Ballet Mijailovski de San Petersburgo, el Ballet de la Ópera de Berlín, el Ballet Estable del Teatro Colón de Buenos Aires y el Taller Coreográfico de la Universidad Nacional Autónoma de México.  Momentos especiales de este 21 Festival constituyeron el estreno de la nueva puesta de La bella durmiente del bosque, realizada por Alicia Alonso (octubre 29), la Gala de Premiación del VI Certamen Iberoamericano de Coreografía CIC 2008, cuyo galardón correspondió a la coreógrafa cubana Tania Vergara por su obra A los confines de la Tierra (noviembre 1) y la dedicada al 65 aniversario del debut de Alicia Alonso en el rol protagonista de Giselle (noviembre 2), donde recibió el tributo especial de tres de sus partenaires en la obra: los rusos Azari Plisetski y Vladimir Vasiliev y el francés Cyril Atanassoff; y la Gala dedicada al 400 aniversario de la Literatura Cubana (noviembre 5).  Un total de 29 estrenos coreográficos, 26 de ellos con carácter mundial, múltiples actividades colaterales, entre ellas conciertos y homenajes a Alicia Alonso y al colectivo que ella dirige, completaron la oferta.

Entre el 28 de octubre y el 7 de noviembre del 2010, Cuba volvió a acaparar la atención de la danza mundial, al ser sede del 22. Festival Internacional de Ballet de La Habana, evento que en esta oportunidad estuvo enmarcado en las celebraciones por el 90. Aniversario del natalicio de Alicia Alonso, Directora General del Ballet Nacional de Cuba y máxima inspiradora de estas citas de arte y amistad.

Durante diez días el 22. Festival presentó una variada y atrayente programación que incluyó un total de 24 espectáculos, nueve de ellos en la Sala “García Lorca” del Gran Teatro de La Habana, ocho en el Teatro “Mella” y seis en el “Karl Marx”, todos en la capital; así como uno en el Teatro Cárdenas, en la ciudad del mismo nombre, en la occidental provincia de Matanzas, en el que tomó parte también Danza Espiral, Conjunto de esa localidad, dirigido por la bailarina y coreógrafa Liliam Padrón.

Un total de 225 invitados extranjeros, representativos de 21 países de los cinco continentes, entre los cuales figuraron 6 compañías: el American Ballet Theatre y el Conjunto de Solistas del New York City Ballet, de Estados Unidos; Solodosneodans y la Compañía de Flamenco Antonio “El Pipa”, de España; y el Ballet Nacional del SODRE, de Uruguay, dirigida por Julio Bocca.  Junto a ellas bailarines y solistas de conjuntos danzarios de tanto prestigio como el Royal Ballet de Londres y el English National Ballet, de Gran Bretaña; el Ballet de la Ópera de Berlín y el Ballet de Dresde, de la República Federal de Alemania; el Ballet Nacional de Canada, la Compañía Nacional de Danza y los Ballets des Teatres de la Comunidad Valenciana, de España; el Ballet de Biarritz, de Francia y el Ballet del Teatro “Teresa Carreño”, de la República Bolivariana de Venezuela, llevaron a la escena un total de 74 títulos pertenecientes a 46 coreógrafos de 15 países, lo que permitió el disfrute de una amplia gama estilística.

De particular relieve resultaron las actuaciones los días 3 y 4 de noviembre del A.B.T. en el Teatro “Karl Marx”, compañía íntimamente asociada a la carrera internacional de La Alonso, luego de medio siglo de su última visita a Cuba. Encabezada por su Director Artístico Kevin McKenzie, la compañía presentó un programa integrado por Fancy Free, de Jerome Robbins, Siete Sonatas, de Alexei Ratmanski, los pas de deux Diana y Acteón y El Corsario; y Tema y Variaciones, obra creada por George Balanchine, para Alicia Alonso e Igor Youskevitch.

El Conjunto de Solistas del New York City Ballet, con sus presentaciones en el Teatro “Mella”, los días 1 y 2 de noviembre, arrancaron estruendosas ovaciones del público con un programa integrado por Chacona y el pas de deux de Stars and Stripes, de Balanchine; In the Night, de Robbins y Liturgy, de Christopher Wheeldon.

Un total de 42 estrenos, 11 de ellos con carácter mundial, vinieron a enriquecer la oferta coreográfica del Festival.

En esta nueva celebración se realizaron numerosas actividades colaterales, entre las que figuraron: exposiciones de artes plásticas y fotográficas, varias muestras del vínculo existente entre el cine y la danza, así como conciertos y numerosos homenajes a Alicia Alonso en ocasión de su especial aniversario y al colectivo que ella dirige.

Cuba volvió a lograr su tradicional conquista bianual de convertirse en centro mundial de la danza, con la celebración del 23 Festival Internacional de Ballet de La Habana, evento realizado entre el 28 de octubre y el 7 de noviembre del 2012.

Esta nueva cita, cuyo tema central fue “La tradición y los nuevos caminos”, tuvo su Gala Inaugural en la Sala Avellaneda del Teatro Nacional, la noche del 28 de octubre, fecha en que se conmemoraba el 64 aniversario de la fundación del Ballet Nacional de Cuba. Esa noche subieron a la escena los ballet En la noche, de Jerome Robbins y La fille mal gardée, estrenada en Burdeos, Francia, en 1789, considerada no sólo el más valioso exponente del ballet de acción dieciochesco, sino también la obra más antigua de cuantas mantienen vigencia en el repertorio balletístico mundial.

Durante once días el 23 Festival presentó una variada y atrayente programación, que incluyó un total de treinta espectáculos, realizados en: la Sala Avellaneda y la Sala Covarrubias, ambas en el Teatro Nacional; en la Sala García Lorca del Gran Teatro de La Habana; en el Teatro Mella y en el Teatro Karl Marx, todas en la capital del país; y una en el Teatro Cárdenas, de la ciudad del mismo nombre en la provincia de Matanzas.

En el festival participaron un total de 176 invitados extranjeros (bailarines, coreógrafos, maîtres, críticos y periodistas, directores musicales, fotógrafos, empresarios y observadores), representativos de 24 países de los cinco continentes, entre los cuales figuraron nueve compañías extranjeras: Tom Gold Dance y José Manuel Carreño y estrellas del ballet norteamericano (Estados Unidos), Malandain Ballet Biarritz y Ballet Angelin Preljocaj (Francia), Jo Stromgren Kompani (Noruega), el Taller Coreográfico de la Universidad Nacional Autónoma (México), Ballet Concierto (Puerto Rico), el Centro Coreográfico Galego y el Ballet de Cámara de Madrid (España).

Entre  los invitados que contribuyeron al realce de la programación, junto al Ballet Nacional de Cuba y el Ballet de Camagüey, figuraron estrellas de afamados conjuntos danzarios entre ellos el Royal Ballet de Londres, el American Ballet Theatre, el New York City Ballet, el English National Ballet, el Ballet Nacional de España, el Northern Ballet, de la Gran Bretaña; el Ballet Nacional Holandés, el Ballet de Dresde, el Ballet Estable del Teatro Colón de Buenos Aires, el Ballet de la Opera de Bucarest, el Ballet del Teatro Municipal de Santiago de Chile y el Ballet de la Opera de Roma, quienes llevaron a escena un total de 111 títulos de la más amplia gama estilística,11 de ellos con carácter de estrenos mundiales y 48 estrenos en Cuba, aportados por el talento de 58 creadores de 23 países, los cuales de esa manera contribuyeron a enriquecer la cultura danzaría  de los cubanos y del resto de los participantes.

En las jornadas del Festival se realizaron varias Galas, todas de especial relevancia. La primera de ellas, el 29 de octubre, estuvo dedicada al Centenario de la danza La Comparsa, del maestro Ernesto Lecuona, que tuvo su punto culminante con la reaparición escénica de Alicia Alonso en Retrato para el recuerdo, una evocación del ballet Retrato de un vals, creado por la Alonso en 1990, con música del célebre compositor cubano. Su vuelta a escena esa noche como bailarina, acompañada por un grupo de figuras históricas del Ballet Nacional de Cuba como Marta García, María Elena Llorente, Lázaro Carreño, Orlando Salgado, Jorge Vega y Osmay Molina, quedaría como una página imborrable en la memoria de todos aquellos que tuvieron el privilegio de presenciarla. Otras Galas fueron las dedicadas al 40 aniversario de la Convención  de Patrimonio Mundial; a las Artes Plásticas con motivo de los Centenarios de los natalicios de los prestigioso creadores cubanos Rita Longa, Mariano Rodríguez y René Portocarrero; la Gala dedicada al gran escritor cubano Virgilio Piñera, con motivo del centenario de su natalicio y que incluyó entre otros atractivos, los estrenos mundiales de La destrucción del danzante, solo creado por la Alonso inspirado en un poema homónimo de Piñera, y de Virgiliando, con coreografía de Iván Tenorio, que recrea pasajes de la vida y obra del homenajeado.

También en la Sala García Lorca del Gran Teatro de La Habana, se realizó la Gala de entrega del Premio del VIII Certamen Iberoamericano de Coreografía “Alicia Alonso” CIC 2012, que este año correspondió a las obras Hasta donde?, del coreógrafo israelí Sharon Fridman, y a El Crimen fue en Granada, de la cubana Irene Rodríguez.

Al centenario del natalicio de Igor Youskevitch, célebre bailarín ruso quien fuera miembro fundador del Ballet Nacional de Cuba y partenaire de Alicia Alonso durante cerca de tres lustros, estuvo consagrada la Gala del día 6 de noviembre.

Alicia Alonso —anfitriona y principal animadora de esta cita— además de sus afamadas versiones La fille mal gardée, Giselle, Coppelia, El lago de los cisnes y el Grand pas de quatre, aportó a la programación Shakespeare y sus mascaras,  La commedia é …danzata, Impromptu Lecuona, Cuadros en una exposición, Muerte de Narciso y Sinfonía de Gottschalk, así como los estrenos mundiales de Nosotros, un pas de deux con música de Fryerick Chopin; el ya mencionado solo La destrucción de un danzante, con música de Heictor Villa-Lobos y la puesta en escena de Acis y Galatea, que constituyó no solamente el estreno en Cuba de esa obra, sino también la primera obra escénica de Gerg Friderich Handel presentada en nuestro país.

La lista de estrenos por el Ballet Nacional de Cuba incluyó, además, Interludio en el Limbo, del puertorriqueño Carlos Iván Santos, Double Bounce y Luminous, del canadiense Peter Quanz, la versión completa de Aubade, del francés Serge Lifar y Contraconcerto, del cubano Eduardo Blanco.

Como ocurre en cada una de sus celebraciones, el 23 Festival enriqueció su oferta cultural con numerosas actividades colaterales, entre las que figuraron las exposiciones de artes plásticas; exposiciones fotográficas; ciclos de danza; un Curso Especial para alumnos cubanos y extranjeros organizado por la Cátedra de danza y un Ciclo de Conferencias para los grupos Amigos del Ballet Holandés y del Ballet de Sarasota, así como otro para los alumnos del Curso Especial. Luego de 11 intensas jornadas el 23 Festival concluyó con una Gala de Clausura en la Sala García Lorca, la noche del 7 de noviembre, en la que participaron, junto a los bailarines del Ballet Nacional de Cuba, estrellas invitadas pertenecientes a prestigiosos conjuntos danzarios de Argentina, España, Estados Unidos, Colombia, Chile y Gran Bretaña. Desde el centro del escenario Alicia Alonso, escoltada por todo el elenco cubano y los invitados, ponía punto final a esta cita de arte y amistad, que dejaba abierta las puertas para un nuevo encuentro en el 2014.

El 24 Festival Internacional de Ballet de La Habana, bajo el lema Por Shakespeare, la danza, en ocasión de celebrarse el 450 aniversario del natalicio del célebre escritor Inglés William Shakespeare, tuvo su celebración entre el 28 de octubre y el 7 de noviembre, del 2014, con la participación de representantes de 30 países de los cinco continentes, en los escenarios del Teatro Karl Marx, el Teatro Mella y la salas Avellaneda y Covarrubias del  Teatro Nacional.

La Gala de Apertura tuvo lugar en el Teatro Karl Marx con la puesta en escena de Shakespeare y sus máscaras, con coreografía de Alicia Alonso, obra inspirada en la tragedia Romeo y Julieta, del célebre bardo inglés.

Un total de 26 espectáculos ofrecidos en los escenarios programados, permitió a los millones de espectadores, pues la Televisión Educativa transmitió la casi totalidad de las funciones en forma directa o diferida, disfrutar de una variada muestra, integrada por 78 títulos, en la que figuraron obras de la gran tradición romántico-clásica del siglo XIX y creaciones contemporáneas, representativas de las más disímiles tendencias estilísticas, pertenecientes a 53 coreógrafos procedentes de 23 países de América, Europa y Asia. El saldo creador del 24 Festival incluyó un total de 37 estrenos, 4 de ellos con carácter mundial, 31 de estrenos en Cuba y 2 especialmente para el repertorio del Ballet Nacional de Cuba. En la cita tomaron parte, además del BNC, anfitrión del evento, representantes de otras tres agrupaciones danzarías cubanas: el Ballet de Camagüey, el Centro Pro-Danza y la Compañía de Irene Rodríguez y cinco compañías extranjeras: Ballet Hispánico de Nueva York, Pontus Lidberg Dance y Winter Guests (Estados Unidos), la Compañía  Linga,  de Suiza y un Conjunto de Solistas del Ballet Estable del Teatro Colón de Buenos Aires, Argentina; así como estrellas representativas de prestigiosos conjuntos extranjeros, entre ellos: el Ballet Nacional de Uruguay, el Ballet de Santiago de Chile, el Ballet Teatro Nacional de Puerto Rico, el Ballet de la Ópera de Niza, Ballet Nacional de Noruega, Ballet del Teatro San Carlo de Nápoles, la Compañía Nacional de Bailado de Portugal, el Ballet de Hamburgo, el Ballet de Stuttgart, el Ballet Real de Flandes, el Ballet Real de Dinamarca, el Northern Ballet de Gran Bretaña, el Ballet Jobburg de Sudáfrica, el Ballet Nacional de China, el Ballet de Hong Kong, el American Ballet Theatre, el New York City Ballet, el Ballet de Cincinatti y el Ballet de San José, estos cuatro últimos de los Estados Unidos.

El Ballet Nacional de Cuba, una vez más, dio pruebas de su versatilidad interpretativa, con las puestas en escenas de sus afamadas versiones de Giselle, La bella durmiente, La magia de la danza y El lago de los cisnes, en un muestrario de estrenos entre los que figuraron Pulso romántico y Musicante, de Eduardo Blanco; Gavotte, de Pedo Consuegra; Sinergia, de Luis Serrano; Valsette y Percusión para seis hombres, del venezolano Vicente Nebrada; y Nous Sommes, del peruano Jimmy Gamonet.

Uno de los más relevantes acontecimientos del 24 Festival fue la Jornada Pedagógica Fernando Alonso In Memoriam, realizada en homenaje al centenario del natalicio de ese ilustre maestro, uno de los fundadores del Ballet Nacional de Cuba y de la escuela cubana de ballet. En esa Jornada, celebrada en la sede de la Escuela Nacional de Ballet, que dirige la destacada pedagoga Ramona de Sáa, y conducida por Miguel Cabrera, Historiador del Ballet Nacional de Cuba, participaron figuras tan relevantes como el argentino Julio Bocca (octubre 31), los franceses Eric Vu An y Cyril Attanassoff, representantes del Ballet de la Ópera de Niza y la Ópera de Paris, respectivamente (noviembre 3 y 5), la cubana Xiomara Reyes, primera bailarina del American Ballet Theatre (noviembre 4); José Manuel Carreño, actual director y primera figura del Ballet de San José, California (noviembre 6), y Orlando Salgado y Marta García, exprimeros bailarines del BNC, quienes realizan actualmente su labor artística en España (noviembre 7). Conducido por el autor de esta crónica, dicho encuentro puso de relieve diversos aspectos de la labor pedagógica del célebre maestro cubano, como sus amplios conocimientos pedagógicos, su visión cosmopolita de la enseñanza del ballet y el sentido ético que caracterizó su histórica labor formativa.

Fiel a su deseo de ofrecer también en cada cita una amplia panorámica artística y cultural cubana, durante sus 11 jornadas, el Festival programó numerosa actividades colaterales, que incluyeron exposiciones fotográficas y de artes plásticas, cancelaciones filatélicas y presentaciones de nuevos textos sobre la danza.

En la noche del 7 de noviembre tuvo lugar en la Sala Avellaneda la Gala de Clausura del 24 Festival, con la participación de estrellas del BNC e invitados de Argentina, República Popular China, Chile, Colombia, Italia, España y Estados Unidos. Rodeada por todos los participantes de la Gala y del elenco del Ballet Nacional de Cuba, Alicia Alonso, dispuso con sus inolvidables reverencias al público y a los artistas, el cierre de las cortinas que deberán abrirse nuevamente el 28 de octubre del 2016 para dar la bienvenida al 25 Festival.

A través de su fecunda existencia —posible gracias al don aglutinador de Alicia Alonso y al inalterable apoyo de los organismos culturales del Estado cubano—, el Festival Internacional de Ballet de La Habana ha querido y sabido mostrarse como una cita del arte mejor, dotada siempre de un interesante rasgo peculiar, que, a la vez que la singulariza, contribuye a fortalecer su bien ganado prestigio. Baste decir que en estos 56 años de vida han tomado parte en él 77 compañías extranjeras y cerca de un millar de invitados (bailarines, coreógrafos, pedagogos, diseñadores, solistas y compositores musicales, críticos y observadores) de 61 países de los cinco continentes. Hay que añadir el estímulo brindado a la creación tanto por coreógrafos cubanos como extranjeros, representativos de las más valiosas y diversas tendencias del arte danzario contemporáneo, lo que se demuestra en haber propiciado el estreno de 1018 obras (245 de ellas con carácter mundial). Sus múltiples actividades colaterales (exposiciones fotográficas y de artes plásticas, conferencias, ciclos de cine, emisiones filatélicas y de carteles, ediciones de libros especializados, etc.) han contribuido a brindar a los invitados una amplia panorámica de todo el quehacer cultural cubano. Pero tan rica historia no se detiene. Entre el 28 de octubre y el 6 de noviembre de este 2016, Cuba se convertirá nuevamente en la sede del 25. Festival Internacional de Ballet de La Habana, que a partir de esta edición llevará el nombre de su presidenta y principal inspiradora: Alicia Alonso.