Barbara García
Inició sus estudios en la Escuela Provincial de Arte de Santiago de Cuba, y los culminó en la Escuela Profesional de Arte de Camagüey. Entre sus principales profesores se encuentran, Fernando Alonso, Vicentina de la Torre, Josefina Méndez, Laura Alonso y Víctor Ullate. Al terminar sus estudios en 1985, pasó a formar parte del Ballet de Camagüey, junto al cual se presentó en escenarios de Cuba y de numerosos países de Europa, Asia y América. Como primera figura de esa compañía fue artista invitada del Festival de Danza Latinoamericano de Camagüey y de la Semana de la Cultura Cubana en Canadá. Ha actuado con el Ballet de Monterrey, México (1993-1995), de la Compañía Nacional de Bellas Artes, el Festival Alfonso Reyes y el Festival de Sinaloa, en México (1995-1996); del Ballet Víctor Ullate, de la Comunidad de Madrid, España (1996-2001).
Desde el 2001 se incorporó como Primera Bailarina al Ballet Nacional de Cuba, bajo la dirección general de Alicia Alonso. Como estrella invitada ha brindado su arte en el Ballet de Costa Rica (2004); del Ballet del Teatro “Teresa Carreño” de Caracas Venezuela (2008) y del Ballet de Macedonia (2009). Ha sido galardonada en varios certámenes y festivales de danza dentro y fuera de Cuba, como los Concurso Internacional de Ballet de Varna, Bulgaria (1988); Concurso Internacional de Ballet de Moscú, Unión Soviética (1989). Por su destacada labor se le ha conferido la Distinción «Por la Cultura Nacional». Ministerio de Cultura de la República de Cuba (2003), Distinción “Espejo de paciencia”. Dirección de Cultura, Camagüey, Cuba (2004), Medalla «Alejo Carpentier». Consejo de Estado de la República de Cuba (2007).
Su repertorio incluye roles principales y de solista de la gran tradición romántico-clásica y del ballet contemporáneo, creados por destacados coreógrafos cubanos y extranjeros
Opinión de la crítica.
«Bárbara García, el Hada Garapiñada de Cascanueces se convirtió en la mejor demostración de su reconocida experiencia luego de su llegada al Ballet Nacional de Cuba. Muy musical en el despliegue de un baile exacto y con sentida interpretación, algo que embellece esta coreografía»
Andrés D. Abreu. Granma, 2003.
«Bárbara García, quien quizás pudiera ser la personificación de la latina bajita, fiera, traviesa y pendenciera. ¿Qué se puede decir de una muchacha que dos segundos después de hacer su primera salida se destapa con una pirueta cuádruple e inmediatamente la continúa con otra más? La García es pródiga girando, en el balance y en el salto. Me conquistó completamente en el primer acto con sus elevadas y enérgicas piruetas triples...»
Eric Taub. City Center, New York, 2003.
En Don Quijote: «Bárbara García […] con balances interminables, burbujeando a través de sus piruetas múltiples, y mostrando en la escena de la visión, un bello estilo suave, expresado con sutileza, delicadamente elevado, delicioso».
Clement Crisp. Financial Times. Inglaterra, 2006
«Bárbara García posee una naturalidad interpretativa impresionante».
Luciene de Oliveira. Lucky assesorie de Prensa. Sao Paulo, Brasil, 2006
«…Bárbara, porque su Giselle es una joya de buen gusto y sensibilidad [ahí están todos los matices, todas las intensiones].»
Yuris Nórido. Periódico Trabajadores. Cuba, 2009
En Cascanueces: «… una Bárbara García que entiende como nadie y nos demuestra en cada actuación lo que significa bailar como una verdadera diosa.»
José Luis Estrada. “Juventud Rebelde”. La Habana, Cuba, 2010
En Giselle: «La experimentada Bárbara García, como ocurre habitualmente, se entregó en cuerpo y alma, al abrir la temporada. Bravura técnica, lirismo, experiencia…, “bailaron” en una excelente función que será largamente recordada.»
Toni Piñera. Granma. La Habana, 2010
En La magia de la danza: «Bárbara García posee una delicadeza sinuosa y resistente […] ejecutó excéntricos equilibrios, mirándonos por debajo de los ojos como para advertirnos que luego habría más. […] Al final de su Cascanueces pas de deux, García hizo una exquisita diagonal de fouettes, incorporando dobles giros, e incluso triples, terminando con un salto impresionante como casi una había visto antes.»
Leigh Witchel. The New York Post. Estados Unidos, 2011

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