Carmen inmarchitable

Carmen no es sólo la célebre noveleta escrita por el francés Prósper Merimée en 1847 ni la conocida ópera homónima creada 25 años después por su coterráneo Georges Bizet. La historia de esa gitana rebelde y sensual ha sido recreada desde entonces en las expresiones artísticas más disímiles. Y en la danza sobresale un ballet antológico de la coreografía cubana, de cuyo estreno mundial se cumplen 50 años. A instancias de Maya Plisétskaya, Alberto Alonso concibió esa obra expresamente para ella. Así dijo la célebre bailarina rusa: “Él hizo para mí Carmen, donde todo es pensamiento; pues si bien en los ballets clásicos hay muchas danzas que no dicen nada, son simplemente bonitas y vistosas en las cuales los bailarines pueden exhibir su técnica, en Carmen todo está subordinado al argumento.

El primero de agosto de 1967, a menos de cuatro meses de su estreno mundial por Maya Plisétskaia y el elenco del Teatro Bolshoi de Moscú, la versión coreográfica de Alberto Alonso sobre CARMEN quedó incorporada al repertorio del Ballet Nacional de Cuba, con Alicia Alonso como protagonista. Cada una de ellas aportó caracterizaciones distintas, según sus propios temperamentos y estilos. En entrevista concedida al crítico Pedro Simón, el coreógrafo reconoció cuánto ayudó Alicia en el montaje e incluso habló de fusión entre la intérprete y el personaje. Fue categórico al decirlo: “Ella es Carmen. Cuando se detiene de pronto y lo mira a uno desafiante y burlona, esa cosa sardónica, “echa” la cadera hacia un lado.

No cabe duda de que entonces es otra persona: ¡es Carmen!”

La obra cimera en la labor coreográfica de Alberto Alonso ha trascendido por la belleza y solidez de su montaje. Ese ballet, en un acto, luce un decorado sugerente: una plaza de toros. Allí se representa simbólicamente el conflicto entre los personajes, en el cual están presentes el amor y la muerte, el espíritu de libertad y emancipación frente a cualquier atadura.

La música de la ópera de Bizet, con arreglos del compositor ruso Rodion Schedrin, contribuye a realzar el trazado coreográfico que —sobre una base académica— asimila lo popular español sin estereotipos. Para celebrar los 50 años del estreno de Carmen, y el centenario del  natalicio de Alberto Alonso, el Ballet Nacional de Cuba anuncia una temporada en la sala García Lorca del Gran Teatro de La Habana «Alicia Alonso», del 6 al 8 y del 12 al 15 próximos, que marcará el debut de diez jóvenes bailarines en los papeles de Carmen, Don José, el torero Escamillo, el Destino y Zúñiga.

En los salones del Ballet Nacional de Cuba resuenan las conocidas melodías de Carmen. El calor es sofocante y los bailarines sudan copiosamente. Los ensayos son intensos. La primera bailarina Viengsay Valdés volverá a ponerse en la piel de la mítica cigarrera inmortalizada en la literatura por Prósper Merimé y luego reinventada desde la ópera, el cine, el teatro, la danza. Asume además la función de maestra ensayadora de un elenco muy joven, pero confía en el talento y preparación de los muchachos para asumir semejante reto. Carmen es de sus ballets preferidos. Siempre esperado. Se siente a gusto con ese personaje y la carga interpretativa que exige, más allá del uso atípico de la técnica académica.

“Tuve la oportunidad de trabajar directamente con Alicia Alonso y otros maestros, y toda esa experiencia la trasmito ahora a los muchachos”, dice Viengsay y comenta que conoce coreográficamente cada personaje del ballet Carmen, una joya que la compañía ha conservado. Considera que “ha sido una labor difícil, pero entregada, para lograr funciones dignas, que a su vez servirán de base a esos jóvenes valores de la compañía”.

También al primer bailarín Dani Hernández se le nota muy motivado como ensayador, un desempeño gratificante que le permite apreciar el desarrollo artístico de los jóvenes al tiempo que le aporta conocimientos a su propia carrera. Comenta que fueron muy valiosos los aportes del ex bailarín Orlando Salgado, quien fue uno de los grandes intérpretes del papel de Don José y trabajó directamente con el coreógrafo Alberto Alonso.

La primera bailarina Grettel Morejón debutará en el papel principal de Carmen. Siente el compromiso y reconoce el trabajo en equipo para garantizar un montaje respetuoso de todos los preceptos del coreógrafo Alberto Alonso, desde un profundo trabajo investigativo. Será un homenaje a él y a Alicia Alonso, su máxima intérprete, añade la joven artista.

“Todos somos muy nuevos, y estamos muy unidos”, expresa Grettel Morejón, fascinada por la concepción dramatúrgica y escénica de esa obra coreográfica cubana.

Otras figuras en ascenso como Rafael Quenedit y Patricio Revé se estrenarán como Don José o Escamillo. Bárbara Fabelo lo hará como el Destino. A ellos se suman Ariel Martínez, Adrián Sánchez, Luis Fernández, Claudia García, Glenda García y Adniel Sánchez.

Trabajan fuerte para pulir cada detalle interpretativo porque pronto la sensual y perturbadora Carmen volverá a escena, a su eterna batalla por sentirse libre. Y el listón que deben rebasar está muy alto.

 

Por: Ileana González