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Nueva temporada de GISELLE regresa a la sala Garcia Lorca del GTHAA

Giselle, la emblemática pieza que ha sido aplaudida por los públicos de todo el mundo, regresa al Gran Teatro de La Habana «Alicia Alonso», en una temporada que incluirá dos fines de semana, 23, 24 y 25 de febrero, y del primero al 4 de marzo, en sus horarios habituales.

El Ballet Nacional de Cuba dedicará la función del jueves primero de marzo a celebrar el Bicentenario de la Academia Nacional de Bellas Artes San Alejandro.

Los roles protagónicos de Giselle (Coreografía: Alicia Alonso, sobre la original de Jean Coralli y Jules Perrot. Libreto: Théophile Gautier, Vernoy de Saint-Georges y Jean Coralli, inspirado en una leyenda popular germánica recogida por Heinrich Heine. Música: Adolphe Adam. Diseños: Salvador Fernández) serán asumidos por Anette Delgado, Viengsay Valdés, Grettel Morejón y en la segunda semana subirá a escena además Sadaise Arencibia. Los Albrecht serán Rafael Quenedit, Patricio Revé y Raúl Abreu. El personaje de Hilarión está previsto que sea asumido por Ernesto Díaz, Luis Valle y Ariel Martínez. Mientras que Myrtha, la reina de las wilis, la interpretarán Ginett Moncho, Ely Regina Hernández, Claudia García y Chavela Riera.

Dentro del repertorio del Ballet Nacional de Cuba, Giselle posee una significativa importancia, no sólo en lo que concierne a su propia historia, sino también porque con esta obra y con Alicia Alonso, su excepcional intérprete, Cuba trasciende por primera vez en el ámbito internacional de la danza.

La famosa sustitución de Alicia Márkova por Alicia Alonso en Giselle, se produjo durante la temporada del Ballet Theatre de Nueva York, el 2 de noviembre de 1943. Con la bailarina cubana se inició un nuevo orden de valores para la obra que «representa el compendio y la apoteosis de la danza de toda una época». La versión coreográfica y la interpretación personal del ballet Giselle, por Alicia Alonso, recibieron en 1966 el Grand Prix de la Ville de Paris; y en 1972, fue incorporada esa misma versión a la Ópera de París.

Las entradas para estas funciones se pondrán a la venta en la taquilla del Gran Teatro de La Habana «Alicia Alonso» a partir del próximo martes 23 de febrero.

Este ballet, junto a Don Quijote, estarán en escenarios norteamericanos en los meses de mayo y junio (Chicago, Tampa, Washington y Saratoga).

 

CHICAGO

Auditorium Theater

Don Quijote- 18, 19 y 20 de mayo

TAMPA

David A Straz Jr Center for the Performing Arts

Giselle – 23 de mayo

WASHINGTON DC

John F Kennedy Center for the Performing Arts

Don Quijote- 29, 30 de mayo

Giselle 31 de mayo, 1 de junio, 2 de junio (doble función) y 3 de junio

SARATOGA SPRINGS

Saratoga Performing Arts Center

Giselle 6, 7 y 8 de junio

 

Dpto. de Prensa

Ballet Nacional de Cuba

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PRESENTARÁN OBRA SOBRE ALICIA ALONSO EN FERIA DEL LIBRO

Como parte de la programación de la Feria Internacional del Libro de La Habana, el próximo jueves, 8 de febrero, a 1:00 p.m., será presentado el libro “Alicia, el vuelo de la mariposa” del escritor espirituano Julio M. Llanes, en la Sala Lezama Lima, sita en la Fortaleza de San Carlos de La Cabaña.

Se trata de un texto, entre la biografía y la ficción, que no elude lo anecdótico y testimonial, y ofrece una rigurosa visión de la órbita artística de la prima ballerina assoluta. Publicado en la Colección Vidas, de la Editorial José Martí, el texto se complementa con una selección de imágenes, y culmina con un anexo fotográfico que testimonia sobre algunos encuentros significativos en la trayectoria de la artista.

 

 

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Crece la familia de Don Quijote

La cohesionada pareja Ginett Moncho (Kitri)/ Ariel Martínez (Basilio) fue ovacionada en su Don Quijote. Foto: Nancy Reyes

Don Quijote es un ballet centenario, sin embargo, según se le interprete y recree, es vigente, entretenido y sigue sumando puntos en el público, que nuevamente llena la sala García Lorca del Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso en la presente temporada. La dinámica versión cubana –cumple este 2018 sus 30 años– con coreografía de Alicia Alonso (dirección artístico-coreográfica), Marta García y María Elena Llorente, sobre la original de Petipá y la de A. Gorski, supera a todas las precedentes, primero por su fidelidad a la esencia hispánica y en su respeto a las relaciones música-danza.

Entre las notas de interés llegadas está, sin lugar a dudas, los debuts en diferentes personajes, de nuevas figuras, y otras que llevan ya un largo tiempo en el Ballet Nacional. Es el caso de la bailarina principal Ginett Moncho, quien desde la Escuela Nacional de Ballet mostró óptimas condiciones y ahora, 15 años después de entrar a la compañía, viste un protagónico por primera vez.

Tanto en el debut como en su segunda oportunidad coloreó su Kitri de un aura especial, lo que demuestra que bailando es como se hace el artista. Pero, además de su talento, ella exhibe hoy como ninguna otra de las «aspirantes» a papeles principales, un currículo en la compañía: porque conoce al detalle los diferentes estadios de la misma, y en tres lustros ha bailado todo –muy bien– desde distintas posiciones y ha escalado, quizá algo muy lento, en comparación con otros bailarines. Pero, por suerte, todo llega, y su personaje paseó por la centenaria escena con una elegancia y gracia perenne en cada uno de los tres actos.

Aunque en el segundo –en el sueño, como Dulcinea– fue diáfana, distante y su delicado adagio y lírico trabajo de brazos representó un alto momento. No hay dudas de que lleva en sí la huella de sus antecesoras. Bailó con técnica, inteligencia, y limpieza en esos movimientos que expresó con el alma de su personaje sin buscar efectismos. Su pantomima, radiante, personalizó la Kitri, habló hasta con su hermosa y clara mirada, exhalando picardía en cada gesto, como sincera expresión del fuego inherente del personaje.

A su lado, el novel Ariel Martínez, bailarín con mucho «ángel», quien volvió a entregar, ahora, un sincero Basilio, armado con unos deseos de bailar, exhibiendo sus condiciones técnicas como danzante –debe cuidar un poco la limpieza y posiciones-, pero seguro en sus saltos, y siempre atento a los mínimos detalles de su compañera, como buen partenaire.

Todo ello de la mano de una interpretación fresca, aunque debe perfilar ciertos matices, para entonar con el estilo.

Ambos integraron una pareja de fuerte identidad, que convenció.

En otros papeles en la función del 12 de enero, vale la pena subrayar la labor de la juvenil Chavela Riera, ataviada de un carisma especial, acompañada por un joven que ya ha bailado bastante, Patricio Revé (Espada). Con elegancia, perfección, un sumo cuidado en las posiciones, no exento de bravura técnica en algunos instantes, encarnó al torero con justeza y unidos realzaron también la puesta.

Muy bien se ha desempeñado en estas funciones el novel Darío Hernández (debut), como el hidalgo Don Quijote, al que sumó señorío y romántica semblanza; en tanto que el también debutante Roberto González, como Sancho Panza, es el contraste, lo salpicó de notas simpáticas. Las dotes histriónicas de Ernesto Díaz florecen en su Camacho, en el que vuelca con mucho tino las extravagancias y ridiculeces del atildado potentado, y junto a Lorenzo (Félix Rodríguez), un rol que ha hecho suyo en el tiempo, encarnan un dúo escénico que «roba» instantes por su histrionismo.

Sin duda, la familia de Don Quijote seguirá creciendo en estos días de enero.

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Don Quijote recibe a Cervantes…

Con la complicidad de la música de Ludwig Minkus, Alicia Alonso (dirección artístico-coreográfica), Marta García, María Elena Llorente y Salvador Fernández hicieron la versión de Don Quijote para el Ballet Nacional de Cuba, sobre la original de Marius Petipá y la versión de Gorski, donde desde 1988 acá, destacadas figuras de la compañía han dejado su impronta. De ahí que cuando se descorren las cortinas de la sala García Lorca del GTH Alicia Alonso, asoman los “fantasmas” y los recuerdos de tantos grandes de la danza, que liderados por Alicia, han prestado su piel a los disímiles personajes.

Anette Delgado como Kitri / Foto. Jacques Moatti

Los jóvenes bailarines que llenan las filas del la agrupación tienen una buena oportunidad y un reto-compromiso. La función del domingo 14 de enero fue de esas en que desde la primera imagen presagian su calidad. La primera bailarina Anette Delgado –en su cuarta Kitri desde que comenzó la temporada el Primero de Enero con la Gala por el aniversario 59 del triunfo de la Revolución-, volvió a evidenciar su alta clase. Dueña del espacio escénico, con todas las “armas” técnicas a su disposición, hizo visible en su quehacer danzario la inteligencia a la hora de abordar el personaje y el desenfado en un baile perfecto donde enlazó cada movimiento con lirismo/fuerza.

Ante un auditorio pródigo en aplausos y dispuesto de antemano al entusiasmo y al asombro por el reconocido virtuosismo de la bailarina y su partenaire en esa ocasión: Luis Valle de excelentes cualidades técnico/danzarías –que volvió al BNC-, llegó otro Don Quijote para el recuerdo. Rasgo también a subrayar en el trabajo de la bailarina fue un trabajo minucioso en los pequeños detalles técnico-expresivos y el riguroso estudio del personaje. Algo que alcanzó el éxtasis en el adagio del tercer acto donde estuvo prodigiosa en el umbral del límite.

Luis Valle en el rol de Basilio / Foto: Nancy Reyes

Algo compartido por ambos, porque para Luis Valle este Basilio fue también de altos quilates, brillando técnicamente en los saltos descomunales, y unos giros interminables, sin descontar la destacada labor de acompañante que suscitó no pocas ovaciones por su fuerza y destreza.

Notas a realzar en esta jornada son el elegante/diestro torero Espada de Patricio Revé, la eufórica y locuaz Mercedes, de Ely Regina –que aporta mucho colorido al personaje con su interpretación, diríamos lo realza-, el Don Quijote interpretado por el juvenil Yansiel Pujada que alcanza matices diversos poniendo en juego sus dotes histriónicas, así como el Sancho Panza del joven Brian González muy bien caracterizado para ser su debut. En el caso de Camacho, interpretado por un novel bailarín que en las últimas funciones ha dejado una huella agradable en sus personajes, como el Zúñiga (Carmen) muy bien diseñado en escena, hay que volver a hablar de su nivel de interpretación en estos personajes de carácter –sin descontar el baile también-, donde pone en juego una serie de recursos expresivos que deja en claro que es un artista en toda la extensión de la palabra; amén del Lorenzo, padre de Kitri, muy bien “vestido” por Ernesto Díaz, un ya consagrado en estas lides.

Los noveles Patricio Revé y Ely Regina / Foto: Nancy Reyes

El cuerpo de baile ha crecido en cada función, demostrando que bailando es como se aprende, mostrando homogeneidad en el conjunto y protagonismo en las escenas, llevando la acción como un protagonista que es. Bien por los juveniles Chanell Cabrera (Graciosa) y Daniel Rittoles (Gitano joven), el Amor de Maureen Gil, y Juanita/Piquilla, las amigas de Kitri, de las hermosas y diestras bailarinas Laura Blanco/Chavela Riera. Bien por la OS del GTH Alicia Alonso, que dirigida por el maestro Giovanni Duarte ha realizado un buen trabajo desde el lado sonoro con la partitura de Ludwig Minkus.

CERVANTES Y SUS HIJOS LITERARIOS…

Un poco antes de comenzar la función comentada, y aprovechando la ocasión de mostrar en la escena del GTH Alicia Alonso a uno de sus “hijos” predilectos Don Quijote, quedó inaugurada una singular exposición: 16 personajes que maravillan y… Miguel de Cervantes, que rinde homenaje a uno de los más grandes autores de la Literatura española y universal. Precisamente en el vestíbulo de la sala García Lorca, donde tiene lugar la larga temporada del clásico, se ubican los 9 módulos-libros que, repletos de imágenes/textos recrean importantes personajes creados por Cervantes. A través de ellos se puede recorrer el camino trazado en las letras y esculpir hoy, a más de 400 años de su muerte (1616-2016), la inmensa figura que representa este escritor para la Humanidad.

Producida por Acción Cultural Española, y coorganizada por la embajada de España en Cuba y el GTH Alicia Alonso, la muestra rinde homenaje al célebre autor, al mismo tiempo que visualiza, didácticamente la creación literaria de Cervantes y su universo. Laberintos de naipes, ovejas de madera, peces, máscaras que son símbolos del creador, espejos, adornos de vidrio…, escoltan con buen gusto y elegancia, los dibujos de los figurines de los personajes de Cervantes, realizados por Pedro Moreno (Premio Nacional de Teatro de España, 2015) que enarbolan los libros de esta grata exposición, cuya comisaria Rosa Navarro Durán, catedrática de Literatura Española de la Universidad de Barcelona (España) ha acompañado a la Isla, donde peregrinará por distintas provincias cubanas, después de despedirse del teatro habanero. Antes de la escala cubana ha visitado otros países “acercando a los pueblos a personajes que forman parte del universo Cervantino”, como señaló el día de inauguración el embajador de España en Cuba, el Sr. Juan José Buitrago de Benito

 

Toni Piñera