Con Alicia baila Nuestra América

Artículo tomado del periódico Granma, autor: Pedro de la Hoz.

La proclamación ayer de Alicia Alonso como merecedora del Premio ALBA de las Artes no solo honra una trayectoria creativa extraordinaria que suma más de siete décadas, sino también una decisiva contribución a la puesta en órbita, a escala mundial, de una escuela danzaria, la cubana, que representa a toda Nuestra América.

Harto conocida es su obra como bailarina, coreógrafa y maestra, al igual que su irreductible militancia a favor de las causas más nobles, entre ellas la democratización de la cultura.

Soy parte del mundo del ballet; el ser humano necesita la belleza para vivir“, ha dicho esta leyenda viva de la danza acerca de su consagración a ese arte. Pero, en su caso, esa vocación ha estado indisolublemente vinculada a sus raíces identitarias. Cuba, y por extensión América Latina y el Caribe, siempre han estado presentes en el vórtice de su pensamiento artístico y su compromiso intelectual.

Aún adolescente, luego de recibir una formación inicial en la Sociedad Pro Arte Musical de La Habana y trasladarse a Estados Unidos, donde ya en 1939 fue admitida como solista del American Ballet Theater, Alicia comenzó a advertir cómo su modo de entender y ejercer la danza debía asimilar lo mejor de los lenguajes vigentes y a la vez orientarse hacia un perfil propio.

Una década después, junto a Fernando Alonso, dio muestras de una temprana madurez de esa concepción al fundar en La Habana la compañía que con el tiempo y bajo el nombre de Ballet Nacional de Cuba (BNC), se convertiría en un emblema de la cultura cubana, la latinoamericana y la universal.

Entre los mitos refundados por Alicia está el de haber sido la primera bailarina ni anglosajona ni eslava en protagonizar Giselle, uno de los íconos de su carrera.

Conviene recordar cómo en el mismo 1959, poco después de que el Gobierno Revolucionario decidiera dar los mayores apoyos a la empresa artística de la prima ballerina assoluta, el BNC emprendió una extensa gira por América Latina como Embajada Cultural de la nueva Cuba.

Desde entonces Alicia, el BNC y la Escuela Cubana de Ballet han tendido puentes de amplísimo cauce con los pueblos de la región, tanto a través de presentaciones en los principales teatros como mediante la formación de numerosos bailarines de las naciones hermanas en la academia cubana.