Éxitos del Ballet Nacional de Cuba en Giselle en sus presentaciones en Madrid

El Ballet Nacional de Cuba continua sus presentáciones con gran éxito de público y crítica en el madrileño Teatro del Canal en el inicio de su extensa gira por Europa.

Después de varias funciones del Ballet Cascanueces se presentó Giselle con coreografía de Alicia Alonso, sobre la original de Jean Coralli y Jules Perrot, libreto de Théophile Gautier, Vernoy de Saint-Georges y Jean Coralli, inspirado en una leyenda popular germánica recogida por Heinrich Heine, la música es de Adolphe Adam y los diseños de Salvador Fernández.

Dentro del repertorio del Ballet Nacional de Cuba, Giselle posee una significativa importancia, no sólo en lo que concierne a su propia historia, sino también porque con esta obra y con Alicia Alonso, su excepcional intérprete, Cuba trasciende por primera vez en el ámbito internacional de la danza.

La primera función de Giselle estuvo a cargo de Anette Delgado junto a Dani Hernández quienes estuvieron acompañados por Ernesto Díaz, Ginett Moncho, Glenda García e Ivis Díaz secundados por solistas y cuerpo de baile quienes recibieron cerrada ovación tanto en el primer acto como el segundo de un público entusiasmado y conmovido a la vez por la triste y bella historia de amor.

Julia Martín, critica de danza se refirió a esta representación del Ballet Nacional de Cuba en estos términos «Anette Delgado y Dani Hernández, mostraron un perfecto acople desde la primera escena hasta un segundo acto emocionante, y de una profundidad expresiva completa. Delgado ha construido un personaje propio, al que da naturalidad y su técnica fluye segura. Puso personalidad propia a su locura y dejó estupendos momentos como Willi. Hernandez destaca en físico y limpieza técnica.

Fue estupendo partenaire en los difíciles portés que deben de esconder el peso de la bailarina; un control de la energía, imprescindible para manejar una incorpórea presencia, que es el signo distintivo de este elegante bailarín y lo mantiene también en su forma de bailar, de ahí que la verticalidad, la elevación y el control de caídas que arrancaron aplausos a sus variaciones, se vieran virtuosas y sin forzar.

No es descabellado decir que Giselle es el montaje más redondo de esta compañía, que ahora con el elenco renovado también renueva frescura. En la noche del estreno hubo armonía de fuerzas en el cuerpo de baile y una total implicación de los solistas. Así llegó al público la emoción de una coreografía que trata un tema romántico e intemporal y lleva la expresión del ‘alma’ de los personajes en la misma forma de la danza. No sólo su pantomima desmenuza la historia: su danza romántica habla sin palabras.

En la coreografía de grupos, el masculino resultó brillante, luciendo iguales en físicos y técnica, así mismo el de las Willis fue un dibujo idéntico y exigente».

La funciones en Madrid de Giselle por la compañía cubana continúan este fin de semana con las actuaciones de Viengsay Valdés y Patricio Revé, Sadaise Arencibia y Raúl Abreu, Gretel Morejón y Rafael Queneditt, Ginett Moncho y Ernesto Díaz, compartiendo escena con solistas y cuerpo de baile.

 

 

Departamento de Prensa

Ballet Nacional de Cuba