Gira a Estados Unidos 2018 (Kennedy Center)

Ballet Nacional de Cuba presenta Giselle en capital de EE.UU

Por Prensa Latina (PL)

Sadaise Arencibia en el rol de Gisellle

Washington – El Ballet Nacional de Cuba (BNC) regresa hoy al Centro Kennedy de la capital estadounidense con Giselle, obra cumbre del Romanticismo que estará en cartelera hasta el próximo domingo.

Luego de deslumbrar martes y miércoles a los espectadores que asistieron a la Casa de la Ópera de la institución cultural para apreciar Don Quijote, la compañía dirigida por la prima ballerina assoluta Alicia Alonso tendrá ahora cinco funciones de una de las piezas más demandadas por el público.
El papel de Giselle, que tuvo precisamente en Alonso a una de sus intérpretes más reconocidas a nivel internacional, será encarnado esta noche por la primera bailarina del BNC Sadaise Arencibia, mientras que Raúl Abreu representará a su amado Albretch y Ernesto Díaz a Hilarión.

La obra, con coreografía de la prima ballerina assoluta sobre la original de Jean Coralli y Jules Perrot, fue escogida por la compañía para poner fin en el Centro Kennedy al festival Artes de Cuba: de la isla al mundo, inaugurado el 8 de mayo último.

De acuerdo con la crítica especializada, a la versión cubana de Alonso la distingue el excelente montaje del drama, el carácter, la fuerza y la comunicación entre todos los personajes. Fue esta obra la que abrió la temporada inaugural del BNC en Estados Unidos, un acontecimiento que ocurrió el 30 de mayo de 1978, precisamente en el imponente edificio ubicado a orillas del río Potomac donde ahora vuelve a mostrarse el virtuosismo del reconocido conjunto.

De acuerdo con el Centro Kennedy, esta Giselle, pieza que cuenta una historia de amor, engaño, locura y vida más allá de la muerte, posee una uniformidad no alcanzada en versiones previas.

La propuesta de Alonso, según la institución, muestra una trama concisa relacionada con el diseño y la situación del ballet dentro de Giselle, al trazar una parábola entre los dos actos y lograr una aparente homogeneidad estilística, así como un equilibrio dramático y coreográfico.

Con las cinco presentaciones hasta el domingo venidero -entre ellas una doble función el sábado-, el BNC espera conquistar las mismas alabanzas conseguida en las dos jornadas previas con Don Quijote.

El martes, día del debut del conjunto como parte de Artes de Cuba, una abarrotada Casa de la Ópera aplaudió sin cesar las ejecuciones de los protagonistas Viengsay Valdés y Dani Hernández, y del resto de los bailarines.

Hay compañías de ballet con una técnica irreprochable y otras con una presencia universalmente cálida y accesible. Rara vez se combinan esas cualidades tan exitosamente como lo hace el Ballet Nacional bajo la dirección continua de Alonso, destacó tras esa actuación el portal digital especializado DC Theatre Scene.

 

Orgullosa Viengsay Valdés de ser exponente de la escuela cubana de ballet

La primera bailarina del Ballet Nacional de Cuba fue la protagonista de la presentación inicial de la compañía en un gran festival Artes de Cuba: From the Island to the World, dedicado a la cultura de la isla, con fecha de clausura prevista para el domingo, precisamente con ella sobre el escenario

Orgullosa Viengsay Valdés de ser exponente de la escuela cubana de ballet.

“En Estados Unidos nos ha ido muy bien como compañía, las críticas casi siempre han sido muy favorables por la calidad y la técnica de nuestros bailarines, la acogida es calurosa, pero creo que esta vez ha sido algo muy especial”. (Foto: prensa-latina.cu).

Por MARTHA ANDRÉS ROMÁN

Su Kitri en Don Quijote estremeció al Centro Kennedy de la capital estadounidense y seguramente sucederá así con su interpretación de Giselle, pues la cubana Viengsay Valdés sigue conquistando hoy al público norteamericano.

La primera bailarina del Ballet Nacional de Cuba (BNC) fue la protagonista de la presentación inicial de la compañía en un gran festival, dedicado a la cultura de la isla, el cual cerrará el domingo, precisamente con ella sobre el escenario.

Una imagen de su encarnación de Kitri, el personaje principal en Don Quijote, aparece a la entrada de la Casa de la Ópera del Centro Kennedy, donde el conjunto dirigido por la prima ballerina assoluta Alicia Alonso se presenta del 29 de mayo al 3 de junio, con las dos obras mencionadas.

Ha sido una experiencia maravillosa, expresó a Prensa Latina la artista reconocida internacionalmente, quien destacó que esta visita a Washington DC forma parte de la celebración del BNC por el aniversario 40 de su primera presentación en Estados Unidos, realizada en el mismo edificio que ahora los acoge.

Siempre es un honor llevar la escuela cubana de ballet a todas partes del mundo, y a dónde mejor que aquí, donde ellos aprecian tanto este arte, para mostrar todo lo que nosotros tenemos y esa pasión con la que danzamos, expresó Valdés.

Acerca de por qué se escogieron en particular las dos piezas que aparecen en cartelera (Don Quijote se presentó martes y miércoles, y Giselle estará desde hoy y hasta el domingo), manifestó que en ellas el BNC tiene el aval de lucirse, tanto técnica como artísticamente.

En el primero de esos ballets, precisó, predomina la técnica, la emoción, el virtuosismo, mientras el segundo tiene esa parte artística en la que el bailarín se desdobla e interpreta.

Remarcó, además, que Giselle es uno de los grandes clásicos de Alicia Alonso, considerada entre las principales bailarinas de todos los tiempos a nivel mundial, “con lo cual es muy importante que lo traigamos aquí y que este público tan exigente siga apreciando nuestra versión”.

Ella misma será la encargada de encarnar a la protagonista de esa obra cumbre del Romanticismo mañana y el domingo.

Para la primera bailarina del Ballet Nacional de Cuba, “ha sido una experiencia maravillasa”, participar en este festival del arte de cuba, iniciado el 8 de mayo. (Foto: prensa-latina.cu).

Valdés se ha presentado varias veces en la nación norteamericana, incluyendo el propio Centro Kennedy, que contó con la actuación del BNC por última vez en 2011.

“En Estados Unidos nos ha ido muy bien como compañía, las críticas casi siempre han sido muy favorables por la calidad y la técnica de nuestros bailarines, la acogida es calurosa, pero creo que esta vez ha sido algo muy especial”, sostuvo.

Para sustentar sus palabras, resaltó las grandes ovaciones de los espectadores el primer día, cuando aplaudieron de pie durante largo rato, al final de la puesta en escena, y los fuertes vítores con los que recibieron a Alonso, quien saludó a la audiencia primero desde su asiento, y luego sobre el escenario.

Esa excelente respuesta del público estadounidense se reflejó en reseñas sobre la actuación de la compañía, como la publicada en la página DC Metro Theater Arts, la cual destacó que la presencia del BNC fue “una gran explosión”.

“La sonriente Valdés transmitió una Kitri instantáneamente agradable desde su primer grand jeté, casi sentándose en el aire mientras la multitud jadeaba. La audiencia estaba lista para un trabajo de pies muy afilado, y no nos decepcionó su velocidad y audacia”, expresó en ese portal la crítica Carolyn Kelemen.

Al BNC le correspondió ser el encargado de cerrar el festival Artes de Cuba: de la isla al mundo, que se inauguró el 8 de mayo en el Centro, y en el cual han participado unos 400 creadores e intérpretes radicados en la nación caribeña y fuera de ella.

Ha sido una tremenda responsabilidad y un grandísimo honor, señaló Valdés sobre la participación del conjunto, y añadió que se trata de uno de “esos momentos históricos que te tocan vivir”.

El embajador cubano, José Ramón Cabañas, dijo que pasaron por aquí dos semanas de nuestro arte y pensaron que habían llegado al clímax de la emoción, pero que con el Ballet se sentía aún más ese gran éxito, esa acogida tan grande, con toda la sala llena, manifestó. (PL).

 

Alicia Alonso y ballet cubano desatan torrente de aplausos en ESTADOS UNIDOS

Por Martha Andrés Román (corresponsal de Prensa Latina en Washington)

Washington, 30 may (PL) El amor de Kitri y Basilio inundó esta capital con el alabado estilo del Ballet Nacional de Cuba (BNC), que recibió fuertes vítores por la obra Don Quijote y hoy volverá a regalarla al público estadounidense.

Viengsay Valdés, Alicia Alonso y Dani Hernández

En la Casa de la Opera del Centro John F. Kennedy para las Artes Escénicas, cientos de corazones latieron al ritmo de los movimientos de virtuosos bailarines que se entregaron por entero a la pieza inspirada en la novela Don Quijote de la Mancha, del español Miguel de Cervantes.

La obra con coreografía de la prima ballerina assoluta Alicia Alonso, Martha García y María Elena Llorente, sobre la original de Marius Petipa, y la versión de Alexander Gorski, consiguió conquistar a una audiencia en la que había muchos conocedores del género. Deslumbrante estuvo la primera bailarina Viengsay Valdés en el papel de Kitri, que le ha dado grandes éxitos internacionales y con el cual volvió a enamorar al público norteamericano, ante el cual lo representó antes.

Por su parte, Dani Hernández, primer bailarín de la compañía, se mostró impecable en su interpretación de Basilio y, junto a Valdés, arrancó ovaciones en varios momentos, sobre todo en el Grand pas de deux del tercer y último acto.

Muchas muestras de admiración también provocaron Claudia García y Chanell Cabrera como Reina de las Dríadas y el Amor, respectivamente, así como Ariel Martínez como Espada, el torero, y Ginett Moncho como su amante Mercedes.

Pero más allá de las electrizantes ejecuciones, quizás el momento más emocionante de la velada fue cuando se anunció la presencia de Alicia Alonso en la Casa de la Ópera.

En el momento en que se conoció que allí se encontraba la fundadora y directora de la compañía, los presentes se levantaron de sus asientos y se unieron en un largo aplauso.

Las ovaciones fueron aún más prolongadas cuando, al término de la función, la mujer de 97 años subió al escenario junto a los miembros de su conjunto para saludar al público, que destilaba gozo por saberse en presencia de una leyenda del arte universal.

Ya antes del inicio de la obra los asistentes disfrutaron de un video elaborado por el Museo Nacional de la Danza de Cuba y el Centro Kennedy, en el cual se mostraron imágenes de la niñez de Alonso y su etapa como bailarina.

Ese breve material incluyó titulares aparecidos en la prensa norteamericana cuando el BNC realizó su primera gira por Estados Unidos, lo cual sucedió un día como hoy hace 40 años, precisamente en la institución cultural donde se presenta ahora.

Hasta ese espacio cultural llegó Iris Lipkowitz, una capitalina amante de la danza que, según expresó a Prensa Latina, tuvo el placer de ver bailar a Alonso con el American Ballet Theater.

El jueves regreso a ver Giselle, aseguró Lipkowitz, quien dijo que no quiere perderse ese otro clásico que el BNC tendrá en cartelera desde ese día y hasta el domingo, cuando concluirá el festival Artes de Cuba inaugurado en el Centro Kennedy el 8 de mayo. Para este miércoles, en tanto, Don Quijote regresará a la escena con Grettel Morejón y Rafael Quenedit como protagonistas.

arc/mar

 

Este 2018 es abundante en celebraciones para el Ballet Nacional de Cuba. La primera, su aniversario 70, pues fue fundado en 1948 por Alicia Alonso y los hermanos Fernando (1914-2013) y Alberto Alonso (1917-2007). Le sigue nada menos que los 75 años de que Alicia debutara en Giselle en el American Ballet Theatre y evoca el bicentenario del nacimiento del maestro Marius Petipa (1818-1910), junto al aniversario 30 del estreno de la versión cubana de su Don Quijote.

Es con todo ese espléndido bagaje cultural que la compañía, dirigida por la prima ballerina assoluta, inicia una nueva gira por Estados Unidos (15 de mayo al 9 de junio) y para la cual lleva dos monumentos del ballet mundial y rotundos éxitos de sus puestas, precisamente Giselle y Don Quijote.

UNA VIDA CONSAGRADA AL ARTE

Como referencia histórica significativa debe indicarse que Alicia Alonso (La Habana, 1920), uno de los grandes mitos de la danza, se cuenta entre los miembros fundadores del American Ballet Theatre. Su sustitución en el protagónico de Giselle de la famosa Alicia Márkova, el 2 de noviembre de 1943, devino leyenda.

La eximia ballerina se retiró de los escenarios en 1995, pero como ha declarado en varias entrevistas la danza en todos los sentidos, como técnica, como baile, como profesora, como coreógrafa, es su vida.

Su legado de consagración al arte se aprecia a través de la extraordinaria técnica y cuidado de los estilos de la compañía, especialmente de sus primeras figuras, entre ellas Anette Delgado, Viengsay Valdés y Sadaise Arencibia.

Ha dicho el portugués Premio Nobel de Literatura José Saramago que los proverbios, si quieren seguir diciendo lo mismo, habría que adaptarlos a los tiempos, y esto ha sabido hacer inteligentemente Alicia Alonso con los grandes clásicos, sin perder la esencia del estilo. Así ha desempolvado, como ella misma lo ha calificado, no solo Giselle y Don Quijote, sino también La bella durmiente, Las sílfides y Cascanueces.

LA VERSIÓN CUBANA DE DON QUIJOTE

Las primeras presentaciones del BNC en Estados Unidos (18, 19 y 20 de mayo) comenzaron  en Chicago, en el Auditorium Theater de la Universidad Roosevelt, sede del Joffrey Ballet, con Don Quijote en la versión realizada en 1988 por la propia Alicia y las primeras ballerinas Marta García y María Elena Llorente, sobre la original de Marius Petipa-Alexander Gorski.

Por ser un ballet creado a partir de la obra cumbre de Miguel de Cervantes y Saavedra (1547-1616), El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, Alicia realizó un cuidadoso trabajo alrededor de las referencias folclóricas en el aspecto coreográfico y dramatúrgico, y dignificó y respetó al máximo el personaje del Quijote, ícono de la literatura mundial.

GISELLE: UNA DE LAS MÁS MAJESTUOSAS PIEZAS

Y Giselle habitó entre nosotros, escribió el gran intelectual cubano Alejo Carpentier, luego de ver bailar a Alicia en París. Con esa  pieza, coreografía obligada en las grandes compañías, ofreció el BNC una función el 23 de mayo en el David A Straz Jr. Center for the Performing Arts de Tampa.

Con el paso del tiempo, Alicia no solo enriqueció su papel personal, considerado por la crítica, cumbre de sus interpretaciones, sino que hizo lo mismo en su rigurosa y  hermosa versión del clásico creado en 1841 por Jean Coralli y Jules Perrot, con libreto de Théophile Gautier, inspirado en una leyenda popular germánica recogida por Heinrich Heine.

La puesta de Alicia se distingue por el excelente montaje del drama, por el carácter, la fuerza y la comunicación que consigue para cada personaje sobre la escena y el absoluto respeto del estilo romántico. Por esta versión y por su interpretación de la campesina-willi, en 1966 Alicia recibió el Grand Prix de la Ville de París.

En Washington DC. cerrará el Festival de las Artes en el Kennedy Center con los dos grandes clásicos: Don Quijote (29 y 30 de mayo) y Giselle (31 de mayo, 1ro., 2 y 3 de junio).

Después de la capital norteamericana, y como conclusión de la gira, la compañía actuará en el Saratoga Performing Arts Center, de Saratoga Springs (Nueva York), donde bailarán Giselle  (6, 7 y 8 de junio).

Temporadas en su sede, el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso, y varias giras internacionales a lo largo de este 2018, tendrán su cenit en octubre-noviembre, para el inmenso festejo por el  aniversario 70 de su fundación, del 26 de octubre al 2 de noviembre, con el Festival Internacional de Ballet de La Habana «Alicia Alonso»

 

Cuba’s prima ballerina assoluta Alicia Alonso leads U.S. tour

Author: Mireya Castañeda | internet@granma.cu

May 25, 2018 13:05:55

Alicia Alonso en DON QUIJOTE

It is in this splendid context that the company directed by prima ballerina assoluta Alicia Alonso is starting a new tour of the United States (May 15 through June 9), performing two monuments of world ballet representing resounding successes of its own: Giselle and Don Quixote.

 A LIFE DEVOTED TO ART

As a significant historical reference, it should be noted that Alicia Alonso (Havana, 1920), one of the great legends of dance, is included among the founding members of the American Ballet Theatre. Her substitution of the famed Alicia Márkova in the leading role of Giselle on November 2, 1943, became legendary.

The illustrious ballerina retired from the stage in 1995, but as she has stated in several interviews, dance in all its senses, as a technique, as a teacher, as a choreographer, is her life.

Her devotion to this art can be appreciated in the extraordinary technique and stylistic care of the company she directs, especially in its lead dancers, including Anette Delgado, Viengsay Valdés and Sadaise Arencibia.

Portuguese Nobel Prize for Literature winner, José Saramago, noted that in order to continue to have the same meaning, proverbs must be adapted to the times, and this is something Alicia Alonso has cleverly done with the great ballet classics, without losing their stylistic essence. Thus she has “dusted off,” as she herself has described it, not only Giselle and Don Quixote, but also The Sleeping Beauty, La Sylphide and The Nutcracker.

THE CUBAN VERSION OF DON QUIXOTE

The first performances by the BNC in the United States (May 18, 19 and 20) were in Chicago, at the Auditorium Theatre of Roosevelt University, the headquarters of the Joffrey Ballet, where the company presented Alicia’s 1988 version of Don Quixote, with prima ballerinas Marta García and María Elena Llorente, based on the original piece by Marius Petipa and Alexander Gorski.

Anette Delgado como Kitri (3r. acto)

As a ballet created from Miguel de Cervantes y Saavedra’s (1547-1616) masterpiece, The Ingenious Gentleman Don Quixote of La Mancha, Alicia took great pains to maintain the folkloric references in the choreography and dramaturgy, demonstrating maximum respect for the character of Don Quixote, an icon of world literature.

GISELLE: ONE OF THE MOST MAJESTIC PIECES

And Giselle lived among us, wrote the great Cuban intellectual Alejo Carpentier, after watching Alicia dance in Paris. The BNC performed this obligatory piece for all leading ballet companies, on May 23 at the David A. Straz Jr. Center for the Performing Arts, in Tampa.

Over time, Alicia not only enriched her personal performance of this piece, considered by critics as representing the peak of her career, but she did the same in her rigorous and beautiful version of the classic created in 1841 by Jean Coralli and Jules Perrot, with a libretto by Théophile Gautier, inspired by the Germanic folk tale by Heinrich Heine.

Alicia’s staging is distinguished by the excellent set, the character, strength and expression of the drama, seen in each character on stage, and her absolute respect for the romantic style. Alicia received the Grand Prix de la Ville de Paris in 1966 for this version of Giselle and her own performance.

The Artes de Cuba: From the Island to the World Festival, underway in Washington’s Kennedy Center, will close with these two great classics: Don Quixote and Giselle, running until June 3.

After visiting the U.S. capital, and to conclude the tour, the company will perform Giselle at the Saratoga Performing Arts Center, Saratoga Springs, New York, June 6 through 8.

As well as various seasons at its headquarters, the Alicia Alonso Grand Theater of Havana, and several international tours throughout this 2018, the BNC will see an immense celebration in October-November, to mark the 70th anniversary of its foundation, with the 26th Havana International Ballet Festival.

Ballet Nacional de Cuba stuns with a spectacular ‘Giselle’

Spirits of the “Wilis,” young women who died before their wedding day, factor into the plot of the ballet Giselle, performed by the Ballet Nacional de Cuba at the David A. Straz Jr. Center for the Performing Arts May 23, 2018. Courtesy of the Straz Center.

Cuerpo de baile en el 2do. acto de GISELLE

The Ballet Nacional de Cuba performed Giselle, its signature ballet, on Wednesday at the David A. Straz Jr. Center for the Performing Arts. Fifty-four dancers charmed a packed house, culminating in about two hours an effort that took more than three years.

The ballet debuted in 1841 in Paris with choreography by Jean Coralli and Jules Perrot and music by Adolphe Adam, who is best known for composing the Christmas carol, O Holy Night. Founding Ballet Nacional artistic director Alicia Alonso refined the original choreography after many years dancing the title role, widely regarded as the premier interpretation of the 20th century.

The story by Theophile Gautier, adapted from legend, centers on a peasant girl admired by two suitors. She rejects one of these. The ballet begins with the other, a shy young man who approaches her wooded cottage. This is Albrecht, a duke who has disguised himself as a villager to make himself more accessible.

Raul Abreu as Albrecht cannot at first bring himself to knock on the door, and the delicacy of those first few attempts defines the show. The first of two acts relies mostly on pantomime, a story that in the hands of this company surpasses words. The lovers advance and retreat; he replaces her “loves-me-not” daisy with one that works.

Premier dancer Sadaise Arencibia embodied unsophisticated loveliness, a presentation disarming and deceptive. In her you see not only the arcs her body describes, you see the air where she is not. Ernesto Diaz rushes forth as Hilarion, the crude gamekeeper who is also smitten by Giselle, conveying the ugliness of sexual force with beauty. Albrecht and Hilarion clash. There’s a celebratory dance for Giselle and Albrecht by the young women, done with astonishing precision until interrupted with a warning by Giselle’s mother, Bertha, who fears that her daughter, already in delicate health, could die. Yiliam Pacheco as Bertha casts a spell on the village as a spirited score hits it first minor passages. The smallest gestures speak volumes as she ushers Giselle back into the cottage.

Ginett Moncho y Ariel Martínez en DON QUIJOTE

Other plot points include a show within a show as villagers celebrate the end of the crop season for a crowd of royals. Here the athletic power of the dancers emerges, as peasants in the ensemble leap 4 feet off the stage, painting arcs and curves that shoot up in the air or die on the ground. Chief among the charmed audience are a prince and his elegant daughter Bathilde (Ginett Moncho), who happens to be the duke’s fiance.

This ends badly as the duke’s identity is exposed, then Giselle sinks into a suicidal depression and dies. She emerges near her tombstone in the second half, known as the “white act,” joining dozens of other young women who died of broken hearts before their wedding day. The sequences that follow are all pure dance. Ghostly spirits flit en pointe from one end of the stage to the other. They devour male mourners, starting with Hilarion, passing him down a breathtaking assembly line that then constricts and crushes him.

The perfection they displayed is hard to overstate. To imagine what any of this ballet was like, think of a chorus dancer who once caught your eye. Refine those Broadway moves to something exponentially more difficult, and multiply the total by 54. A grieving duke would have encountered the same fate, had not Giselle intervened. Her forgiveness saves him. She dances a sad echo of the folk dance with which she introduced herself. Their permanent goodbye is an elaborate pas de deux, the product of a time that prized eloquence of emotion, not coolness.

The immediate standing ovation lasted between five and 10 minutes as the company, still in somber character, took a multitude of varied and formal bows. Afterwards, a euphoric David Straz, a key financier of the effort to bring the ballet to Tampa, said it best.

“Anybody who didn’t see this show missed the performance of a lifetime,” Straz said.

 

Museo de Danza de EE.UU. expone fotos de Alicia Alonso en Giselle

Escrito por  PL/ 24 mayo 2018

Alicia Alonso en el 2do. acto de GISELLE

El Museo Nacional de la Danza en Saratoga Springs, Estados Unidos, exhibe hoy una exposición fotográfica que celebra los 75 años del debut de la bailarina cubana Alicia Alonso en el personaje de Giselle.

La muestra ha sido posible gracias a una coordinación con el Museo Nacional de la Danza de Cuba, y uno de sus especialistas, José Ramón Neyra, observó que la exhibición coincide con las actuaciones, por primera vez, del Ballet Nacional de Cuba (BNC) en esa ciudad del estado de Nueva York.

Allí, la compañía dirigida por Alonso ofrecerá tres funciones de Giselle, del 6 al 8 de junio, en el Saratoga Performing Arts Center, y el rol de Giselle será interpretado, alternativamente, por las primeras bailarinas Sadaise Arencibia y Grettel Morejón.

La puesta en escena de Giselle por Alicia Alonso es uno de los espectáculos de ballet más emocionantes y conmovedores para el público de hoy: abarcadora, dramáticamente sutil y emocionalmente honesta, declaró en la apertura de la exposición el escritor Octavio Roca.

Según contó Neyra a Prensa Latina, el crítico también destacó que los bailarines cubanos han transformado el rostro del ballet con su excelente técnica, impecable ética de trabajo y sus actuaciones espectaculares.

Roca ha sido crítico de música y danza para The Washington Post, The Washington Times y San Francisco Chronicle y es autor del libro Cuban Ballet, con prólogos de Alonso y Mijaíl Baryshnikov.

En próximos días, ese reportero disertará sobre la Giselle de Alonso en el Skidmore College’s Dance Theater. Al decir del propio Roca, intentará explicar cómo una obra maestra francesa, basada en una leyenda alemana, más conocida por medios de las interpretaciones rusas, ha sido espectacularmente recreada y definida por una bailarina cubana. El BNC desarrolla ahora mismo una gira por Estados Unidos tras haber dejado una grata impresión en Chicago y Tampa.

Las próximas funciones tendrán lugar en Washington, donde la compañía clausurará el Festival Artes de Cuba: From the Island to the World (De la isla al mundo), en el Centro John F. Kennedy, del 28 de mayo al 3 de junio.

El conjunto artístico terminará su gira por Estados Unidos, el 8 de junio, en Saratoga Springs.

 

Continúa Ballet Nacional de Cuba intensa gira por Estados Unidos

Escrito por  ACN/ 24 mayo 2018

Ariel Martínez en el rol de ESPADA

El Ballet Nacional de Cuba (BNC) continúa hoy con su gira por Estados Unidos, luego de la grata impresión que dejó en las funciones del clásico Don Quijote, que presentara este fin de semana en el Teatro Auditorium de Chicago, informó la agencia Prensa Latina.

Bajo la dirección de la prima ballerina assoluta Alicia Alonso, la destacada compañía cubana se ganó con su excelente actuación, la ovación del público, así como el reconocimiento y el elogio de la crítica, evidenciada en las planas de diarios como el Chicago Tribune. La Orquesta Filarmónica de Chicago acompañó al conjunto danzario en las tres presentaciones, bajo la batuta del maestro cubano Giovanni Duarte.

Sadaise Arencibia en GISELLE

El público chicagüense disfrutó en estos espectáculos, de las estelares actuaciones de Viengsay Valdés, Patricio Revé, Yansiel Pujada, Dairon Darias, Ernesto Díaz, Ariel Martínez, Chanel Cabrera, Félix Rodríguez, Sadaise Arencibia, Raúl Abreu, Bárbara Fabelo, Grettel Morejón y Dani Hernández, entre otros.

La gira continuará con la presentación mañana en la noche de la versión coreográfica que realizara Alicia Alonso al clásico Giselle, en el Carol Morsani Hall de Tampa, Florida.

Mientras, con Don Quijote llegarán al Centro John F. Kennedy de Washington D.C., que desde el 8 de mayo acoge el festival Artes de Cuba: de la Isla al mundo, dedicado a mostrar lo más auténtico de la cultura nacional, a través de la participación de casi 400 artistas cubanos de diversas manifestaciones, residentes dentro y fuera del país.

El evento descansa por estos días, pero reanuda sus actividades con la actuación de la emblemática compañía danzaria el  29 y 30 de mayo, en el mismo escenario donde realizara su debut en Estados Unidos hace 40 años.

En las jornadas del 31 de mayo en doble función y del 3 de junio, llegará a su fin Artes de Cuba con Giselle, pieza que culminará esta gira con las apariciones del BNC el 6, 7 y 8 de junio en el Saratoga Performing Arts Center, en la ciudad de Saratoga Springs, Nueva York.

 

El “Don Quijote” del Ballet Nacional de Cuba no se arrepiente de no rejuvenecerse, y el baile es glorioso

Por Lauren Warnecke// Actualizado May 24, 2018

La última vez que el Ballet Nacional de Cuba vino a Chicago fue en 2003. En aquel momento, la prima ballerina Viengsay Valdés tenía 26 años. Su actuación en el Teatro Auditorium fue pronosticada por el crítico del Tribune, Sid Smith, como que “probablemente nos deje mudos”. El comentario de Smith se quedó corto; 15 años después, Valdés volvió a dejar sin palabras a los espectadores.

Una gira nacional que celebra la 70ma temporada del BNC comienza aquí en Chicago, con tres actuaciones de “Don Quijote” en el Auditorium Theatre. La directora general y superestrella del ballet Alicia Alonso, de 97 años, permanece al frente de la compañía que fundó en La Habana en 1948. En 1959, Fidel Castro designó a la compañía de Alonso como el ballet nacional, el cual recibe apoyo anual del gobierno cubano.

El BNC es conocido por entrenar bailarines fenomenales, muchos de los cuales han salido de Cuba para unirse a compañías de danza estadounidenses y europeas. De igual importancia para Alonso es su dedicación a mantener las tradiciones soviéticas del ballet clásico. Ya sea por esta visión, las inclinaciones típicamente conservadoras de una organización financiada por el estado o el impacto de las sanciones políticas y económicas a Cuba (probablemente todo lo anterior), el BNC se ha visto impedido de realizar extensas giras y de invertir en nuevas producciones, lo que ha provocado que se le considere un poco como un enigma en el escenario internacional de la danza.

Por tanto, aunque la puesta en escena de “Don Quijote” en 1988 por Alonso es una joya,  también carece de la parafernalia disponible hoy en la escenografía. Esto podría no ser tan obvio si el refrescar a los clásicos no estuviera últimamente de moda entre los coreógrafos de ballet. “Lago de los Cines” de Christopher Wheeldon, y “La Bayadera” de Stanton Welch son incorporaciones relativamente nuevas a la reputación del Joffrey, y el año próximo veremos  “Crema Batida”, de Alexei Ratmansky, un ballet 1924 raramente presentado, si es que se ha hecho alguna vez, y resucitado para el American Ballet Theatre la más reciente temporada. Al igual que el “Don Q” de Alonso, cada una de estas actualizaciones se mantiene relativamente fiel al original, aunque tal vez cambie el entorno o se infundan a la coreografía vibraciones más contemporáneas.

Viengsay Valdés como KITRI

Por lo tanto, debiéramos hacer una pausa para reconocer que Alonso estaba por delante de una tendencia que, 30 años después, nos da una versión de “Don Q” que aún se mantiene. El animado cuerpo de baile realiza una fresca coreografía que nos recuerda la destreza técnica de Alonso y la elegancia claramente cubana que trajo a los escenarios estadounidenses. Este “Don Q” ha presentado partes que se adentran en el grupo de talentos del BNC. Alonso agrega algo de profundidad al argumento al crear la secuencia de un sueño en la que el iluso caballero andante (Yansiel Pujada) confunde a Kitri (Valdés) con la elusiva Dulcinea (Yiliam Pacheco), un personaje principal de la novela ausente en la versión original del ballet.

Pujada y Dairon Darias, como el torpe adlátere Sancho Panza, son fuentes continuas de deleite, al igual que Ernesto Díaz como Camacho, un noble francés que compite por la mano de Kitri en matrimonio. Los trajes espumosos llenos de vuelos (probablemente reconstruidos, pero todavía muy 1980) y estáticos telones de fondo pueden carecer de modernidad, pero todo eso se compensa con el capital humano.

Antes del grand pas de deux del ballet, Kitri y Basilio, un pobre barbero que es el único amor de Kitri, se casan cuando Basilio finge su muerte. (Sí, “Don Quijote” es, a veces, ridículo. De eso se trata.) Valdés se balanceó en una punta durante lo que pareció ser una eternidad, cambiando posiciones de arabesque a passe developpe sin apoyarse en su compañero, Patricio Reve. Las quíntuples pirouettes de Reve en las variaciones igualmente impresionantes de Basilio provocaron elogios jubilosos del público, incluida esta crítica.

He visto innumerables actuaciones de este grand pas de deux, que a menudo se sacan de contexto como una demostración de habilidad técnica en un programa de repertorio mixto. Es conocido por su áspera bravura y su toque español, creado originalmente en 1869 por el coreógrafo ruso Marius Petipa y Ludwig Minkus, un compositor judío-austriaco. Presentado aquí al final del ballet completo de tres actos, nos recuerda que Kitri y Basilio son seres amantes de la diversión, personajes relativamente humildes y complejos extraídos de un capítulo de la novela de 1605 de Miguel de Cervantes.

La sensibilidad de Alonso hacia las sutilezas de Kitri y Basilio, y la importancia de “Don Quijote” en el repertorio de una compañía cuya cultura ha estado tan fuertemente influida por el imperialismo español, no deben subestimarse. Las fallas de este ballet no están en Alonso, sino en la cosa en sí como un medio para expresar adecuadamente las muchas complejidades de la obra maestra de Cervantes. La expresión clásica del ballet en particular es principalmente un vehículo para la exhibición; los personajes y los banales libretos producidos durante este período –escudriñados por bailarines e infundidos con mucha más complejidad de la que quizás merecen– seguramente no están a la altura de los significados más profundos de “Don Quijote”.

Pero tal vez no es necesario, porque ¡santo cielo!, fue emocionante verlo.

(Tomado de The Chicago Tribune)

Don Quijote y Giselle: una renovación “a la cubana”

Porque reinterpretar un clásico es algo más que desempolvarlo, e implica darle otra forma y sentido…

Ailén Castilla Padrón

Don Quijote y Giselle: una renovación “a la cubana” (+Video)

Ginnet Moncho y Adrián Masvidal del Ballet Nacional de Cuba en Pax de Deux de Don Quijote. (Irene Pérez / Cubadebate)

Porque reinterpretar un clásico es algo más que desempolvarlo, e implica darle otra forma y sentido, es que podemos decir que a la escuela cubana de ballet la ha caracterizado la transgresión de códigos y su versatilidad para reescribir piezas universalmente famosas.

Giselle y Don Quijote, en las versiones de Alicia Alonso estrenadas en el pasado siglo, han trascendido en el ámbito mundial y han sido aplaudidas infinitas veces, lo mismo por explotar a plenitud las posibilidades técnicas que por la realización artística, la limpieza de los movimientos, los memorables giros de cada coreografía, y la armoniosa fusión entre la técnica y la dramaturgia.

Corría el mes de noviembre de 1943 cuando Alicia Alonso fue elegida para sustituir a la bailarina Alicia Márkova en el rol protagónico de Giselle, durante una temporada del Ballet Theater de Nueva York. Desde entonces, la acompañaría este sobrenombre y la versión cubana que llegaría en el año 1972 catapultaría a nuestro país a los grandes escenarios del mundo.

Giselle está basada en una leyenda popular recogida por el gran poeta lírico alemán Heinrich Heine y está concebida para dos actos. Cuenta una historia de amor, locura y vida más allá de la muerte, donde este personaje se suicida, a causa del engaño de su amante, y se convierte en una suerte de hada que vaga por los bosques hasta encontrar el descanso eterno.

La concisa narración, la cadencia de los movimientos, y la situación de los artistas dentro de la obra trazan un ascenso en los códigos románticos, sin desdeñar el trabajo creativo que obró en la búsqueda de una línea entre lo nacional y lo contemporáneo.

Proclamada como de las más logradas por el equilibrio dramático y la uniformidad, Giselle ayudó a visibilizar nuestro repertorio y afianzó futuros caminos de creación.

En medio de este éxtasis llegó Don Quijote, el 6 de julio de 1988, bajo la dirección artística y coreográfica de Alicia Alonso, con coreografía de Martha García y María Elena Llorente, y libreto, escenografía y vestuario de Salvador Fernández.

Esta pieza sería una autóctona reinterpretación del clásico ruso de Marius Petipa y Alexander Gorski, basado en Las bodas de Camacho, del capítulo XIX del segundo libro de El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes Saavedra, donde se logra rescatar a un Quijote tierno como protagonista central de la trama, que permanece invariablemente sobre la escena.

La pieza cuenta con un prólogo y tres actos y presenta a Don Quijote como un hidalgo anciano y excéntrico con ilusiones de caballerosidad. Su amor ideal es Dulcinea y aparecen otros personajes ineludibles en el ballet como: Kitri; la heroína; Lorenzo, su padre; Gamache, su pretendiente acaudalado; Basilio, el hombre que la ama, y Sancho Panza, el sirviente.

El rigor de la puesta y la incorporación del grand pas de deux del III acto, garantizó credibilidad y autenticidad en las danzas, así como una ovación cerrada del público. De acuerdo con la crítica especializada que disfrutó del estreno original, a la versión cubana la distinguía el excelente montaje del drama, el carácter, la fuerza y la comunicación entre todos los personajes.

A lo largo de los años, coreógrafos de diferentes partes del mundo, con diferentes técnicas y escuelas, han concebido a través del lenguaje de la danza y del lenguaje corporal sus propias interpretaciones de estos clásicos, y en esta apretada lid compite el repertorio del Ballet Nacional de Cuba —aporte innegable a la cultura nacional—, compañía que ha sobrevivido estrecheces económicas y vaivenes para confirmarse como un epicentro de creación relevante que ha marcado pautas y erigido paradigmas en el arte de bailar en puntas.

 

No hay barreras que el arte no venza: REGRESO DEL BALLET NACIONAL DE CUBA A LOS ESTADOS UNIDOS

 

Deslumbra el Ballet Nacional de Cuba al público de Chicago

Ballet Nacional de Cuba’s ‘Don Quixote’ is unapologetically unrefreshed — and the dancing is glorious

Lauren Warnecke / Chicago Tribune

The last time Ballet Nacional de Cuba (BNC) came to Chicago was 2003. Prima ballerina Viengsay Valdes was 26 at the time. Her performance at the Auditorium Theatre was anticipated by Tribune critic Sid Smith as “likely to knock our socks off.” Smith’s comment was an understatement; 15 years later, Valdes again sent theater-goers onto Congress Parkway barefoot.

A national tour celebrating the BNC’s 70th season begins here in Chicago, with three performances of “Don Quixote” at the Auditorium Theatre. General director and ballet superstar Alicia Alonso, age 97, remains at the helm of the company she founded in Havana in 1948. In 1959, Fidel Castro designated Alonso’s company as the national ballet, which receives annual support from the Cuban government.

BNC is known best for training phenomenal dancers, many of whom have left Cuba to join American and European dance companies. Of equal importance to Alonso is a dedication to maintaining the Soviet traditions of classical ballet. Whether it’s this vision, the typically conservative leanings of a state-funded organization, or the impact of political and economic sanctions on Cuba (likely all of the above), BNC has been held back from extensive touring and investing in new productions, deeming it somewhat of an enigma in the international dance landscape.

So, while Alonso’s 1988 staging of “Don Quixote” is a jewel, it also lacks the bells and whistles available in stagecraft today. This might not be so obvious if refreshing the classics weren’t in vogue among ballet choreographers lately. Christopher Wheeldon’s “Swan Lake” and Stanton Welch’s “La Bayadere” are relatively new additions to the Joffrey’s rep, and we’ll see Alexei Ratmansky’s “Whipped Cream” next year — a rarely, if ever, performed 1924 ballet resuscitated for American Ballet Theatre last season. Like Alonso’s “Don Q,” each of these updates stays relatively close to the original, though perhaps shifting the setting or infusing the choreography with a more contemporary vibe."Don Quixote"

So, one might take a moment to acknowledge that Alonso was ahead of a trend that, 30 years later, gives us a version of “Don Q” that still holds up. The lively corps de ballet performs crisp choreography that reminds of Alonso’s technical prowess and the distinctly Cuban flair she brought to American stages. This “Don Q” has featured parts which reach deep into BNC’s talent pool. Alonso adds some depth to the story by creating a dream sequence in which the starry-eyed errant knight (Yansiel Pujada) confuses Kitri (Valdes) for the elusive Dulcinea (Yiliam Pacheco), a central character in the novel who is absent from the ballet’s original version.

Pujada and Dairon Darias as the bumbling side-kick Sancho Panza are continual sources of delight, as is Ernesto Diaz as Camacho, a French nobleman vying for Kitri’s hand in marriage. The frothy, ruffled costumes (likely reconstructed, but still very 1980s) and static backdrops may be lacking modernity, but all of that is made up for with human capital.

Leading up to the ballet’s grand pas de deux, Kitri and Basilio, a poor barber who is Kitri’s one true love, marry when Basilio fakes his death. (Yes, “Don Quixote” is, at times, ridiculous. That’s the point.) Valdes balanced on one leg for what felt like eons, changing positions from arabesque to passe develope without the use of her partner, Patricio Reve. Reve’s quintuple pirouettes in Basilio’s equally impressive variations brought gleeful laudations from the crowd, this critic included.

I’ve seen countless performances of this grand pas de deux, most often taken out of context as a show-stopping display of technical ability on a mixed repertory program. It’s known for asperous bravura and put-on Spanish flair, originally created in 1869 by Russian choreographer Marius Petipa and Ludwig MInkus, a Jewish-Austrian composer. Presented here at the end of the full three-act ballet, we are reminded that Kitri and Basilio are fun-loving beings, relatively humble, and complex characters peeled from one chapter of the 1605 novel by Miguel de Cervantes.

Alonso’s sensitivity toward Kitri and Basilio’s subtleties, and the significance of “Don Quixote” in the repertoire of a company whose culture has been so heavily influenced by Spanish imperialism are not to be understated. The failings of this ballet are not on Alonso, but on the thing itself as a means to adequately express the many intricacies of Cervantes’ masterpiece. The classical ballet idiom in particular is mostly a vehicle for exhibition; the characters and fluffy librettos produced during this period — scrutinized by dancers and infused with much more complexity than perhaps they deserve — surely cannot scratch the surface of “Don Quixote’s” deeper meanings.

97 Year Old Alicia Alonso Brings Her Ballet Nacional de Cuba to the U.S.

On the occasion of its 70th anniversary, the Ballet Nacional de Cuba tours the U.S. this spring with the resolute Cuban prima ballerina assoluta Alicia Alonso a the helm. Named a National Hero of Labor in Cuba, Alonso, 97, has weathered strained international relations and devastating fiscal challenges to have BNC emerge as a world-class dance company. Her dancers are some of ballet’s best. On offer this time are Alonso’s Giselle and Don Quixote. The profoundly Cuban company performs in Chicago May 18–20, Tampa May 23, and Washington, D.C., May 29–June 3.

 

Ballet Nacional de Cuba to perform ‘Giselle’ at Straz

  • Updated
d-balletdecuba@straz051718

TAMPA – Acclaimed ballet powerhouse Ballet Nacional de Cuba will present Alicia Alonso’s renowned staging of “Giselle” Wednesday, May 23, 8 p.m., in Carol Morsani Hall at the Straz Center for the Performing Arts, 1010 N. W.C. MacInnes Place, Tampa.

Tickets start at $29.75. Call 813-229-7827 or visit strazcenter.org.

The company, under the artistic direction of Alonso, legendary prima ballerina, last performed in Tampa at the Straz Center in October 2003.

Founded by Alonso, Ballet Nacional de Cuba stands as the preeminent international cultural export of the island country. Technically flawless with an ineffable style born of the unique, multi-cultural influences of Cuba’s heritage, Ballet Nacional de Cuba performs unlike any classical ballet company in the world. The company ascended to the high order of international ballet companies and continues to excite audiences as one of the greatest classical dance companies in the world.

Blending contemporary Cuban technique with classical lines and the duende captured by some of the most expressive dancers in the world, the company will present Alonso’s unforgettable and enthralling staging of “Giselle,” set to Adolphe Adam’s haunting score. The Straz Center performance will be one of only four engagements in the United States in 2018, including The Kennedy Center in Washington, D.C., and the historic Auditorium Theatre in Chicago.

Alonso began her training in Havana and later studied at the esteemed School of American Ballet in New York City. One of the enduring legends of George Balanchine’s early crop of young dancers, Alonso’s signature role in “Giselle” launched her to stardom. Her interpretations in such ballets as Agnes DeMille’s “Fall River Legend,” Antony Tudor’s “Undertow” and Balanchine’s “Theme and Variations” galvanized her career as a riveting dramatic dancer with pristine technical execution.

In 1948, Alonso returned to Cuba to found her own company, the Alicia Alonso Ballet Company, which became Ballet Nacional de Cuba, the country’s signature ballet company. Alonso retired from the stage in 1995, after performing her work “The Butterfly.” She was 75. She continues to direct Ballet Nacional de Cuba and is regarded as one of the greatest ballet dancers in history.

 

 

Rumbo al Kennedy Center: El Ballet Nacional de Cuba, una vez más

El Centro John F. Kennedy para las Artes Escénicas está estrechamente vinculado al Ballet Nacional de Cuba (BNC) y a su directora, la prima ballerina assoluta Alicia Alonso.

La compañía cubana forma parte del Festival Artes de Cuba: desde la isla para el mundo, que tendrá lugar desde el 8 de mayo y hasta los primeros días de junio en ese escenario de la capital estadounidense. El festival será una gran fiesta de la cultura cubana, estarán allí importantes exponentes de la música, las artes visuales, el cine, el teatro y la danza de ese país. La principal compañía de la danza cubana no podía faltar al acontecimiento. Pero a la trascendencia de la cita suman ellos el peso de la historia. Fue precisamente en el Kennedy Center el debut en los Estados Unidos del BNC, hace 40 años.

El director del Museo Nacional de la Danza, Pedro Simón, afirma que esas presentaciones fueron un hito en la historia de la agrupación cubana: “Por primera vez en los Estados Unidos pudieron comprobar la calidad de nuestro ballet. Fueron días de muchas emociones”.

Entre mayo y junio de 1978 la agrupación cubana presentó allí una temporada con clásicos del ballet universal (Giselle, El lago de los cisnes, Grand Pas de Quatre) y creaciones más recientes del ballet cubano (Carmen, Bodas de sangre, La casa de Bernarda Alba, Génesis…). Unos años antes había tenido lugar el reencuentro de Alicia con su público en los Estados Unidos, después de 15 años de ausencia. Algunos quizás no tengan noción de la importancia de ese hecho. Alicia Alonso fue la prima ballerina por excelencia del ballet estadounidense, por largo tiempo. Sus muchos admiradores nunca la olvidaron, siguieron desde la distancia su itinerario, pero no habían tenido la oportunidad de apreciar la evolución de su arte. “Alicia fue la gran figura femenina del ballet en ese país hasta que decidió quedarse en Cuba para consolidar la compañía —dice Simón, esposo de la gran bailarina cubana—; en la década de los setenta muchos de sus admiradores estaban ansiosos por volver a verla.”

El regreso de Alicia a los escenarios norteamericanos fue un verdadero hito, celebrado por la crítica, las personalidades de la danza y el público. “¡Imagínate el entusiasmo que originó la presencia del BNC en esa primera gira por los Estados Unidos!”

La compañía era la obra mayor de Alicia. Y no solo de Alicia. Era el fruto del trabajo de muchas personas, del empeño del Estado por promover lo mejor de la danza, resultado de la extraordinaria labor de formación de bailarines en las escuelas de arte.

En el Kennedy Center se abrieron las puertas de un intercambio que no ha cesado desde entonces, ni siquiera en los momentos de mayor tensión entre los dos países.

Los vínculos entre bailarines, coreógrafos y compañías de las dos orillas son sólidos. En los Estados Unidos están muchas de las raíces del ballet cubano actual: allí completaron su formación Alicia y Fernando Alonso, de allí vinieron una gran parte de los bailarines que integraron el naciente Ballet Alicia Alonso en 1948, actual Ballet Nacional de Cuba.

Innumerables bailarines formados en Cuba han bailado a lo largo de estos años en los elencos de reconocidas compañías norteamericanas, muchas veces como primeras figuras. El BNC se ha presentado con éxito en las principales ciudades de ese país; el American Ballet Theatre (la gran compañía estadounidense, la compañía que integró Alicia) ofreció su arte en La Habana, como lo han hecho figuras esenciales del New York City Ballet y otras agrupaciones.

Entre el 29 de mayo y el 3 de junio, Alicia Alonso y su compañía regresarán a la Opera House del Kennedy Center. Son otros los bailarines, pero será el mismo espíritu. Bailarán justamente la obra con que abrieron su temporada en 1978: Giselle, que es sin duda el más emblemático de nuestros ballets, y la cumbre del arte interpretativo y coreográfico de Alicia. Para el primer bailarín Dani Hernández será una temporada histórica: “Y no solo por lo que hagamos, sino por la importancia del momento histórico. Alicia, de hecho, integra el comité artístico del Kennedy Center. En otras ocasiones nuestro Ballet se ha presentado allí y siempre ha sido un acontecimiento”.

La primera bailarina Viengsay Valdés, que se ha presentado en ese escenario con anterioridad, cree que es una vitrina extraordinaria para el arte de la danza. “Será emocionante bailar de nuevo allí, y es una oportunidad para presentar a nuevas figuras de nuestro elenco”.

El programa se completará con Don Quijote, oportunidad de lucimiento de esas jóvenes figuras. Será el cierre de esa “avalancha” de arte cubano en la capital estadounidense; muestra de la pujanza y la contundencia de la creación cubana; oportunidad para estrechar lazos culturales entre dos pueblos; apuesta por la paz.

“Que regresemos al Kennedy Center 40 años después, y justo cuando la compañía celebra su aniversario 70, es un gran regalo para nosotros, y lo será también para el público estadounidense, que conoce y respeta el ballet que se hace en Cuba” —concluye Pedro Simón.

 

Con “Giselle” y “Don Quijote” el Ballet Nacional de Cuba viaja a Estados Unidos

Escrito por  Cubarte

El Ballet Nacional de Cuba (BNC), bajo la dirección de la prima ballerina assoluta Alicia Alonso, viaja hoy a EE.UU para emprender una intensa gira por ese país donde interpretará los clásicos Giselle y Don Quijote.

La compañía dirigida por una leyenda viva de la danza presentará Don Quijote en la ciudad de Chicago, durante viernes, sábado y domingo, mientras que en los días 29 y 30, lo hará en el John F. Kennedy Center for the Performing Arts, en Washington. El conjunto cubano exhibirá su puesta de Giselle, en versión coreográfica de Alonso, el 31 de mayo, 1, 2 (doble función) y 3 de junio, y de esta forma clausurará el Festival Artes de Cuba: From the Island to the World (De la isla al mundo).

Después, el BNC volverá a asumir Giselle, en el Saratoga Performing Arts Center, en la ciudad de Saratoga Springs, el 6, 7 y 8 de junio. Los roles protagónicos serán asumidos por Viengsay Valdés, Grettel Morejón, Sadaise Arencibia, Rafael Quenedit, Patricio Revé y Raúl Abreu, Ernesto Díaz, Ariel Martínez, Ginett Moncho, Ely Regina Hernández, Chavela Riera y Claudia García, entre otros artistas.
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Junto a El lago de los cisnes, Giselle es el ballet más codiciado y demandado por el público y los propios danzantes, quienes lo consideran un sueño y un reto.

Giselle es mi ballet preferido de todos los tiempos, y tener la oportunidad de bailarlo en Cuba ya es algo muy grande, pero en Estados Unidos —donde Alicia triunfó como primera latinoamericana en hacer esa obra— para mí se convierte en una experiencia difícil y espero que inolvidable, comentó Grettel Morejón a Prensa Latina.

La primera bailarina más joven del BNC en la actualidad cree que los artistas formados en Cuba también pueden conferir matices propios a esa pieza que recoge algún que otro mito popular de la Alemania del siglo XIX.

Esta obra representa la cumbre del Romanticismo dentro del ballet y creo que los cubanos tenemos mucho que aportar al papel, tanto desde nuestra idiosincrasia como desde nuestro sabor y experiencia como país, apuntó.

Con algo de leyenda y toques de misterio, Giselle ejerce un encanto sobre público y artistas que ni el paso del tiempo logra amilanar y ni siquiera una técnica impresionante alcanza para encarnar el papel principal, pues sus retos primordiales aparecen por actuación y estilo.

Giselle cuenta una historia de amor, engaño, locura y vida más allá de la muerte. La versión coreográfica y la interpretación personal de este ballet por Alonso recibieron en 1966 el Grand Prix de la Ville de Paris; y en 1972, la compañía de la Ópera de París decidió incorporarla a su propio repertorio.

En 2018, el BNC celebra el 70 aniversario de su fundación y se cumplen también 40 años de que el conjunto bailara por primera vez en Estados Unidos, hecho que ocurrió en 1978, casualmente en el escenario del Kennedy Center.

 

Ballet Nacional de Cuba Comes to Chicago

Lawndale News Chicago's Bilingual Newspaper - Local News

Lawndale News Chicago's Bilingual Newspaper - Local News

Ballet Nacional de Cuba returns to Chicago for the first time in 15 years May 18-20 with company director Alicia Alonso’s acclaimed version of Don Quixote, accompanied by the Chicago Philharmonic. Ballet Nacional de Cuba combines the best of European ballet culture with Cuban customs, honoring romantic and classical traditions. Founded in 1948 by iconic ballerina Alicia Alonso, Ballet Nacional de Cuba has gained international recognition with a wide-ranging repertoire that includes classic ballets such as Diana y Acteon, Giselle, and Esmerelda, as well as newer works by contemporary choreographers Annabelle Lopez Ochoa and Peter Quanz. The company has toured around the world, performing in China, Spain, Holland, and more.

Ballet Nacional de Cuba – Don Quixote
Friday, May 18 | 7:30PM
Saturday, May 19 | 7:30PM
Sunday, May 20 | 3PM

Tickets start at $41 and are available online at AuditoriumTheatre.org, by phone at 312.341.2300, or in person at the Auditorium Theatre Box Office (50 E Congress Pkwy). Discounts available for groups of 10+. The Auditorium Theatre also offers $15 student rush tickets to full-time college students, and $5 tickets to young people ages 13-19 with Urban Gateways’ Teen Arts Pass program.

 

BWW Previews: After 15 Years, Ballet Nacional de Cuba Returns To The Straz Center For The Performing Arts

BWW Previews: After 15 Years, Ballet Nacional de Cuba Returns To The Straz Center For The Performing Arts

When esteemed Ballet Nacional de Cuba performs Giselle at The Straz Center for the Performing Arts, it will be a wonderful reunion for Ivonne Lemus, Ballet Mistress for Next Generation Ballet. In her youth in Cuba, Ivonne was selected to train with the acclaimed company founded by legendary prima ballerina Alicia Alonso.

Set to Adolphe Adam‘s haunting score, the ballet company will present Alonso’s renowned staging of Giselle for one night only. Fifteen years ago, the flawless Ballet Nacional de Cuba graced the stage at the Straz Center. On May 23rd, for a single performance, under the artistic direction of Alicia, Tampa Bay will be able to enjoy the magic of one of the greatest classical dance companies in the world.

As will the students in Next Generation Ballet.

Alicia is considered one of the greatest ballet dancers in history, having trained in Havana and later studied at the esteemed School of American Ballet in New York City. Her development of the character Giselle made her a star. She retired at 75 and continues to direct Ballet Nacional de Cuba.

A Master class combining acting and dance technique of Giselle will be held with the 50 lucky NGB students. Seven girls and five boys will have the opportunity to perform on stage with the preeminent ballet company.

“When I see all the people who taught me here, it’s going to be very emotional,” said Ivonne.

The Straz Center is only one of four engagements in the United States in 2018, including The Kennedy Center in Washington, D.C., and the historic Auditorium Theatre in Chicago.

Ivonne hopes what the audience takes away from the performance is Cuba is much more than Salsa, Conga and cigars; one of the best ballet companies in the world calls the island home.

“I want the audience to admire the culture of Cuba and to know that Cuba has the best ballet company in the world,” said Ivonne. “I want the audience to take a part of Cuba with them. We do everything with passion and you will see that demonstrated on stage. Everything that Cubans do is with passion and love and that’s how I want people to remember the company.”

 

National Ballet of Cuba at SPAC June 6–8 A Dramatic Production of the Romantic Ballet “Giselle”

Saratoga Performing Arts Center (SPAC) is stacking its summer line-up with acclaimed performers from all types of artistic and cultural backgrounds. The state-of-the art amphitheatre offers a one-of-a-kind, fresh-air performance experience, seating approximately 25,000 people between its covered pavilion and sloping lawn. Long hailed as one of New York’s states arts meccas, SPAC draws internationally-recognized acts for unforgettable shows beneath the stars. From hip-hop stars to dance companies, there’s something for everyone to enjoy at SPAC this summer. See the full line up.

National Ballet of Cuba in Saratoga

In June, National Ballet of Cuba will make its first appearance on the SPAC stage. The renowned dance company was founded in 1948 by legendary ballerina Alicia Alonso. It is now the world’s largest ballet academy with over 3,000 students and enjoys international acclaim as a hub of contemporary Latin American culture. At age 97, Alonso remains the dance company’s director.

For its debut at SPAC, the National Ballet of Cuba will perform Alonso’s interpretation of the romantic ballet “Giselle.” The original French production, based on a Victor Hugo poem, premiered in 1841. Primarily known throughout the years for its Russian interpretations, “Giselle” was revitalized by Alonso’s fresh choreography. Her dazzling take redefined the ballet, earning it the Grand Prix de la Ville de Paris in 1966. Now, National Ballet of Cuba brings “Giselle” to SPAC—one of only four United States locations on its limited summer tour.

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“Giselle,” a ballet in two acts, follows a young, peasant girl who falls in love with a prince disguised as a commoner. The heroine faces betrayal and heartbreak in this intensely dramatic production, which is regarded as one of the most technically difficult ballet routines to perform—especially for the lead who dances throughout the entire piece.

Nuestro Ballet Nacional culminará Festival «Artes de Cuba en Washington»

 

 

 

Deslumbra el Ballet Nacional de Cuba al público de Chicago