Giselle

Coreografía: Alicia Alonso, sobre la original de Jean Coralli y Jules Perrot
Libreto: Théophile Gautier, Vernoy de Saint-Georges y Jean Coralli, inspirado en una leyenda popular germánica recogida por Heinrich Heine
Música: Adolphe Adam
Diseños: Salvador Fernández

.En el repertorio del Ballet Nacional de Cuba, Giselle ocupa un lugar especial por ser el título entre las obras del repertorio tradicional, más solicitado y aclamado internacionalmente.

La historia de Giselle en el ballet cubano comienza aún antes de la fundación de esta compañía en 1948. El 2 de noviembre de 1943, Alicia Alonso debutó en el rol principal, en el Metropolitan Opera House de Nueva York. Más que una noche memorable, aquella función fue el inicio de una relación artista-personaje que trascendería el ámbito puramente teatral para dar paso al nacimiento del mito, a la espiral ascendente. Los augurios sustentados por la crítica de entonces, se harían realidad en aquella primera encarnación de la noble campesina convertida en espíritu danzante, en la que ya se apreciaba el germen de la futura perfección.

Alicia Alonso, la artista, ha trascendido Giselle más allá de la órbita recorrida por la obra. El concepto de su puesta en escena elude aspectos ajenos a la sensibilidad y a la cultura del espectador contemporáneo, hasta donde el argumento y el estilo de la obra se lo han permitido a la coreógrafa. La concisa narración, ligada al diseño de los bailes y a su situación dentro de Giselle , traza una parábola entre los dos actos y logra una manifiesta homogeneidad estilística, equilibrio dramático y coreográfico desarrollado orgánicamente del primero al segundo acto; uniformidad no alcanzada en todas las puestas de este ballet y que ha contribuido a que la versión del Ballet Nacional de Cuba se proclame como la más lograda de cuantas se encuentran en el repertorio internacional.

La versión coreográfica de Giselle , realizada por Alicia Alonso ha sido incorporada al repertorio de prestigiosas agrupaciones danzarias internacionales. Entre ellas el Teatro Colón, Buenos Aires, Argentina, 1958; el Teatro Griego, Los Angeles, California, Estados Unidos, 1958; el Ballet de la Ópera de París, Francia, 1972; el Ballet del Teatro de Bellas Artes, México, 1976; el Ballet de la Ópera del Estado de Viena, 1980; el Ballet del Teatro San Carlo, Nápoles, Italia, 1981; y el Ballet del Teatro Nacional Eslovaco, en 1989.

En 1966 Alicia Alonso recibió el Grand Prix de la Ville de París , en el IV Festival Internacional de la Danza, celebrado en el Teatro de los Campos Elíseos, por su versión coreográfica e interpretación personal del ballet Giselle .


 

Selección de críticas

«…el modelo de Wilis que la Alonso propone a su cuerpo de baile –las 24 bailarinas se desplazan en arabesque y forman una diagonal tan afilada que podrían cortarnos un dedo– es ingenioso y psicológicamente atinado. El buen desempeño de los campesinos en el divertissement del I Acto es agradable a la mirada del espectador y constituye un gran desafío para una compañía que está en sus mejores momentos…»
Allan Ulrich. San Francisco Examiner , 1999.

«…la Alonso interpretó triunfalmente el personaje de Giselle junto a su propia compañía, que entonces hacía su debut oficial en los Estados Unidos. Hoy más que nunca resulta evidente que este montaje fue logrado no sólo gracias al carisma de una estrella, sino por una sólida producción, muy rica en detalles y de gran fuerza en las pantomimas y en la técnica.»
Anna Kisselgoff. The New York Times . 1999.

«[…] La versión de Giselle creada por Alicia Alonso para el Ballet Nacional de Cuba continúa siendo un sello distintivo de integridad dramática, del estilo romántico y de la grandeza que una compañía es capaz de alcanzar...»
Lewis Segal. Los Angeles Times . 1999.

«Sin embargo, el mayor triunfo fue para el cuerpo de baile de la Alonso, que no tiene rival. Las cubanas fueron, con toda justeza, las más precisas, expresivas y sensuales Wilis que jamás hayan pasado por esta leyenda romántica. Los aplausos que les tributó el público en ambas funciones han sido sólo superados por los que ha recibido la propia Alonso.»
Octavio Roca. San Francisco Chronicle . Estados Unidos, 1999.

«El más pequeño acontecimiento de la obra ( Giselle ) es mostrado al detalle y con todos sus matices, mientras que la acción recíproca entre los personajes posee una intimidad […] Pero la Alonso hizo algo más que el montaje y los ensayos de la obra para llegar a acentuar su alcance teatral. Por medio de la escuela que fundara, de la cual se nutre su compañía, la Alonso ha enseñado a sus protegidos alumnos una visión precisa del estilo clásico. Asimismo, estos artistas conservan una gran sencillez, semejante a la mostrada hace tiempo por los más destacados bailarines, que provoca la simpatía del público
Tobi Tobias. The New York Times . Estados Unidos, 1999.

«Uno se siente atraído por la naturalidad y la fluidez de la actuación, tanto de los aldeanos como del príncipe, pero especialmente por la evocación de la etapa de mediados del siglo XIX de la cual proviene Giselle . Esta es una compañía capaz de bailar en el estilo romántico, desde los dedos hasta las puntas, y todo ello resulta, sin lugar a dudas, una rareza y algo maravilloso.

«[…] La Giselle que presentó el Ballet Nacional de Cuba pareció como si una de esas litografías se hubiera iluminado y cobrara vida. No quiere esto decir que la Giselle de la compañía esté prisionera de la historia; por el contrario, constituye un tributo a ésta. Giselle ha ocupado siempre un lugar especial en el repertorio de la compañía gracias a la fuerte conexión que une a Alicia Alonso con el rol titular de esa obra…»
Sarah Kaufman. The Washington Post . Estados Unidos, 2001..