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Culminó Ballet Nacional de Cuba «Festival -Artes de Cuba en Washington-»

Alicia Alonso y los protagonistas de la primera Giselle, presentada el 31 de mayo, reciben el aplauso del público. Aparecen, entre otros, Sadaise Arencibia, Raúl Abreu, Ginett Moncho, Ernesto Díaz y Giovanni Duarte. Foto: Carlos Carrazana.

Con una exitosa serie de siete presentaciones del Ballet Nacional de Cuba (BNC), concluyó el Festival Artes de Cuba, auspiciado por el Centro Kennedy para las Artes Escénicas (The Kennedy Center for the Performing Arts), en Washington, D.C., Estados Unidos.

Bajo la dirección de Alicia Alonso, la compañía ofreció dos funciones de Don Quijote y cinco de Giselle, protagonizada por Viengsay Valdés, Dani Hernández, Sadaise Arencibia, Grettel Morejón, Ernesto Díaz, Raúl Abreu, Patricio Revé, Rafael Quenedit, Claudia García, Ginett Moncho, Ely Regina y Ariel Martínez, entre otros artistas. Al frente de la Orquesta del Kennedy Center, estuvo el director cubano Giovanni Duarte.

Cada noche en la Opera House, la principal sala del Kennedy Center, resonaron gritos de ¡Viva Cuba!, y calurosos aplausos de un público que festejaba el regreso del Ballet Nacional de Cuba a ese teatro una vez más, luego de cuarenta años de su debut en los Estados Unidos, en esa misma institución, y los setenta años de la compañía cubana.

Antes del comienzo de las representaciones, todos los días se exhibió un video-homenaje a Alicia Alonso y al BNC, y la prima ballerina assoluta cubana recibió el aplauso de admiración y bienvenida del público.

Entre las opiniones publicadas en la prensa, vale citar la de la crítica Mary Ann Johnson en Theatre Guide, que expresó: “este fue un momento histórico en el mundo del ballet y la ovación de pie se prolongó durante varios minutos.”

Por su parte, el crítico Alexander C. Kafka, escribió en D.C. Theatre Scene: “Hay compañías de ballet con una técnica irreprochable y con una presencia universalmente cálida y accesible. Rara vez se combinan esas cualidades tan exitosamente como lo hace el Ballet Nacional de Cuba bajo la continuada dirección de Alicia Alonso”.

El Ballet Nacional de Cuba concluirá su gira por Estados Unidos con tres funciones de Giselle, en Saratoga Springs, ciudad donde tiene su sede el Museo Nacional de la Danza de los Estados Unidos, que inauguró recientemente una exposición que celebra los 75 años del debut de Alicia Alonso en Giselle.

 

 

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Tampa tributa ovación al Ballet Nacional de Cuba

Sadaise Arencibia y Raúl Abreu

El Ballet Nacional de Cuba, bajo la dirección de Alicia Alonso, ofreció una representación única de Giselle, obra insignia de su repertorio, en el David A. Straz Jr. Center for the Performing Arts, de Tampa, como parte de una gira que la compañía está realizando por los Estados Unidos.

El crítico Andrew Meacham, el en periódico Tampa Bay Times, tituló su trabajo “Ballet Nacional de Cuba embriaga con una espectacular Giselle“,  y describió el acontecimiento como la culminación de “un esfuerzo que llevó más de tres años”, pero que “valió la pena esperar”. 

Giselle es una coreografía de Alicia Alonso, sobre la original de Jean Coralli and Jules Perrot, con música de Adolphe Adam y diseños de Salvador Fernández. En los papeles protagonistas actuaron Sadaise Arencibia como Giselle, Raúl Abreu como Albrecht, y Ernesto Díaz en el rol de Hilarión. Claudia García interpretó el personaje de la Reina de las Wilis, y Yiliam Pacheco, la madre de Giselle.

“Raúl Abreu como Albrecht, al principio del ballet, no se decide inmediatamente a llamar a la puerta de Giselle, y la delicadeza de esos primeros intentos define el espectáculo —continúa diciendo el crítico Andrew Meacham y añade: el primero de los dos actos se basa principalmente en la pantomima, en una historia que en manos de esta compañía supera las palabras. La primera bailarina Sadaise Arencibia personificó a una belleza inocente, una caracterización encantadora y enigmática. En ella no solo ves los arcos que describe su cuerpo, ves el aire donde ella no está. Ernesto Díaz es impetuoso como Hilarion, el rudo guardabosque que también está enamorado de Giselle, transmitiendo bellamente lo repulsivo de la violencia sexual.”

Sadaise Arencibia y Raúl Abreu

“La ovación, de pie, inmediata, duró entre cinco y 10 minutos, mientras la compañía, aún con carácter sombrío, adoptaba una variada multitud de formas y reverencias. Después, un eufórico David Straz, un financiero clave en el esfuerzo por llevar el ballet a Tampa, expresó la mejor definición: el que no haya visto este espectáculo, se perdió la actuación de su vida.”

El Ballet Nacional de Cuba, por invitación de las autoridades de Yvor City, un enclave en el corazón de Tampa, recorrió sitios históricos de la ciudad vinculados a la vida de José Martí, como el edificio desde el cual se dirigió a los tabaqueros cubanos para exhortarlos a que contribuyeran con la lucha independentista; y el parque “Amigos de José Martí”, en el sitio donde se ubicaba la casa de Paulina Pedroso, patriota cubana que cuidó del Apóstol, luego de que este sufriera un atentado contra su vida.

Las próximas actuaciones del Ballet Nacional de Cuba en los Estados Unidos tendrán lugar en The Kennedy Center for the Performing Arts, en Washington, donde la compañía clausurará el Festival Artes de Cuba, con dos funciones de Don Quijote y cinco de Giselle.

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Exposición sobre Alicia Alonso en el Museo Nacional de la Danza en Estados Unidos

Una exposición fotográfica que celebra los 75 años del debut de la prima ballerina assoluta Alicia Alonso en el personaje de Giselle acaba de ser inaugurada en el Museo Nacional de la Danza, en Saratoga Springs, Estados Unidos, en coordinación con el Museo Nacional de la Danza de Cuba.

Las palabras de apertura de la exposición estuvieron a cargo de Octavio Roca, autor del libro Cuban Ballet, con prólogos de Alicia Alonso y Mijaíl Baryshnikov, y que también ha sido crítico de música y danza para The Washington Post, The Washington Times y San Francisco Chronicle.

El programa de acciones en torno a la exposición también incluye una conferencia de prensa, y posteriormente una disertación de Octavio Roca, titulada “Alicia de Cuba, la Giselle de Alonso”, en el Skidmore College’s Dance Theater. El tema, según el propio Roca, es acerca de “cómo una obra maestra francesa basada en una leyenda alemana, más conocida por medios de las interpretaciones rusas, ha sido espectacularmente recreada y definida por una bailarina cubana”.

La muestra coincide con las actuaciones, por primera vez, del Ballet Nacional de Cuba en esa ciudad, donde ofrecerá tres funciones de Giselle, del 6 al 8 de junio en el Saratoga Performing Arts Center. El rol de Giselle será interpretado alternativamente, por Sadaise Arencibia y Grettel Morejón. En el papel de Albretch se presentarán Dani Hernández, Raúl Abreu y Rafael Quenedit. Ernesto Álvarez encarnará a Hilarión y en el personaje de la reina de las Willis, actuarán sucesivamente Ginett Moncho, Ely Regina y Claudia García.

Acerca de las próximas presentaciones del Ballet Nacional de Cuba en Saratoga Springs, bajo la dirección de Alicia Alonso, Roca declaró que: “no es accidental que el Ballet de la Ópera de París envíe a sus maestros de ballet a La Habana para aprender de los cubanos. La puesta en escena de Giselle por Alicia Alonso es uno de los espectáculos de ballet más emocionantes y conmovedores para el público de hoy: abarcadora, dramáticamente sutil y emocionalmente honesta, es un vehículo ideal para algunos de los mejores bailarines del mundo. Nadie que ame el ballet puede darse el lujo de perderse esta Giselle”.

El crítico también destacó que “los bailarines cubanos han transformado el rostro del ballet con su excelente técnica, impecable ética de trabajo y sus actuaciones espectaculares”.

El Ballet Nacional de Cuba realiza actualmente una gira por Estados Unidos, iniciada el 18 de mayo en Chicago, que terminará el 8 de junio en Saratoga Springs. El periplo incluye actuaciones en Washington. En esta ciudad la compañía realizará 7 funciones de los clásicos Don Quijote y Giselle, lo cual será el broche de oro que concluirá el Festival Artes de Cuba en The Kennedy Center for the Performing Arts, teatro en el que ocurrió el debut de la compañía cubana en los Estados Unidos, hace 40 años.

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No hay barreras que el arte no venza: REGRESO DEL BALLET NACIONAL DE CUBA A LOS ESTADOS UNIDOS

Sadaise Arencibia como Kitri

A pesar del retorno de antiguas políticas de guerra fría, el regreso del Ballet Nacional de Cuba a los Estados Unidos, además de un triunfo en sí mismo, demuestra que la cultura y las artes son capaces de vencer obstáculos, incomprensiones y retrocesos: son siempre avance, unión, entendimiento.

Precisamente el debut de la compañía cubana, que celebra el 70º aniversario de su fundación y el 40º de su primera aparición en ese país, acaba de demostrarlo con la presentación del ballet Don Quijote en el teatro Auditorium de Chicago: desbordado de público entusiasta y conocedor, las tres funciones terminaron con ovaciones cerradas y público de pie, que vitoreaba a nuestros bailarines sin que faltaran los clásicos ¡Bravo! y ¡Viva Cuba!

Tania Castroverde, directora de este prestigioso teatro –donde el Ballet Nacional había actuado en 2003– inició las dos primeras actuaciones los días 18 y 19 de mayo con hermosas palabras relativas a lo entrañable de esta vuelta a su escena, sobre todo por haber nacido ella en Cuba y por el prestigio de la compañía.

Para relatar lo ocurrido artísticamente sería imperdonable omitir al muy joven cuerpo de baile, crecido como profesionales experimentados en un escenario como el del Auditorium, donde en esta temporada se presentarán compañías como el American Ballet Theater, el Alvin Ailey American Dance Theater, el Ballet Folklórico de México de Amalia Hernández y el Eifman Ballet de San Petersburgo. Del mismo modo merecen mención destacada los solistas que encarnaron roles secundarios, todos en perfecta armonía con el espectáculo y técnicamente impecables.

Pero siempre habrá que resaltar los intérpretes de los roles de Kitri y Basilio, las caras protagonistas de esta historia venida de la cumbre de la literatura castellana que a partir de la creación de Marius Petipá en Rusia en 1869 y la contagiosa música de Ludwig Minkus ha sido el icono del sabor español en el ballet.

Tres parejas asumieron estos personajes: fulgurante y llena de matices interpretativos, Viengsay Valdés y Patricio Revé abrieron el camino del éxito llenos de bravura, simpatía, derroche de equilibrios y vueltas que desataron verdadera euforia en la audiencia, la Valdés con su habitual maestría reforzada por una actuación desenfadada pero a la vez muy cuidadosa y Revé evidenciando que, pese a la categoría que aún ocupa en la compañía, puede vérsele ya como un verdadero primer bailarín.

La segunda noche fue para Sadaise Arencibia y Raúl Abreu. En una cuerda más lírica, ambos tuvieron otro triunfo, sobre todo en el dúo final, donde ella mostró seguridad y dominio técnico y él aplicó todo su saber en los momentos virtuosos, para arrancar de igual forma más que aplausos, gritos laudatorios.

Raúl Abreu como Basilio

La pareja de despedida, Grettel Morejón y Dani Hernández no desmereció las actuaciones de sus predecesores, sino que reforzaron sus triunfos con otra tarde de leyenda, Grettel en plena posesión del papel y Dani —recién incorporado después de una intervención quirúrgica— mezclando su porte noble con la picardía propia de un barbero cervantino y un despliegue técnico envidiable.

El público sintió la vibra cubana a través de los fandangos y seguidillas, de los aéreos toreros, rio complacido en las pantomimas y se conmovió con el sueño de Don Quijote del acto segundo. La Orquesta Filarmónica de Chicago se sintió en todo su esplendor bajo la batuta del maestro Giovanni Duarte y todo el ambiente respiraba amistad, cariño y respeto a nuestros bailarines, que ya partían para continuar su gira en Tampa y luego cerrar el Festival Artes de Cuba en el Kennedy Center de  Washington y culminar en Saratoga.

Tanto el público del Auditorium en Chicago como el que sin dudas aplaudirá también el Tampa, Washington y Saratoga validará la eficacia del arte, del buen arte, para unir a los pueblos que ineficientes artimañas han querido tener alejados por mezquinos intereses. Nuevamente el Ballet Nacional de Cuba, ese emblema que dirige Alicia Alonso, hará su aporte decisivo y unirá mucho más a norteamericanos y cubanos.

 

Ismael S. Albelo