 Ballet en dos actos y cuatro escenas Coreografía y libreto: Pedro Consuegra, inspirado en el cuento homónimo de Charles Perrault Música: Johann Strauss (hijo) Diseños: Armin Heinemann |
La Cenicienta es la única música de Johann Strauss compuesta expresamente para un ballet, a pesar de que otras obras suyas han sido usadas frecuentemente, con éxito, en obras coreográficas. El estreno de La Cenicienta , posterior a la muerte del músico, tuvo lugar el 2 de mayo de 1901, en Berlín. También fue presentada en 1908, en la Opera de la Corte de Viena. A pesar de la popularidad de Strauss, la obra tuvo entonces una existencia escénica muy corta. El coreógrafo cubano Pedro Consuegra presentó por primera vez una versión coreográfica de la obra en 1988, en la Opera de Marsella. Para el Ballet Nacional de Cuba, Consuegra revisó sustancialmente esa coreografía, y enriqueció los aspectos técnicos y dramáticos. Esta nueva versión, fue estrenada en La Habana el 9 de marzo de 1996.
Selección de críticas
«Esta nueva versión de La Cenicienta (música de J. Strauss y coreografía de Pedro Consuegra) parte de una escenografía y puesta en escena —obra de Armin Heinemann— que buscan un efecto alegre y divertido. El primer acto, eminentemente narrativo, mantiene como tónica la vivacidad de los elementos coreográficos, y se logra una gran conjunción técnica e interpretativa. Nos parece evidente la gran calidad de los bailarines que realizaron los personajes principales.
«En el segundo acto, la apoteosis final retorna al tutú clásico y al paso a dos, entremezclando elementos de danzas tradicionales en un ambiente con ciertas influencias del «music-hall». El estreno ha tenido una excelente acogida por parte del público, que acudió masivamente a casi todas las representaciones.» Ana Elvira Esteban. Por la Danza , Madrid. no. 24-1 Otoño, 1996.
«El estreno español de La Cenicienta era, precisamente, una de las principales llamadas de atención del Ballet Nacional de Cuba [...] La versión de la compañía que dirige Alicia Alonso la ha realizado el coreógrafo Pedro Consuegra, con escenografía y diseños de Armin Heinemann. Los dos han querido, lógicamente, subrayar el carácter infantil del cuento de hadas, escapar de cualquier interpretación, y poner sobre el escenario la historia tal cual. [...] Consuegra cuenta, para la coreografía, con la ventaja de que el público conoce perfectamente el cuento, pero aún así su narración es sencilla y clara; [...] y pone al cuento el epílogo de un divertimento al estilo de los grandes ballets clásicos y un paso a dos final arriesgado, brillante y elaborado». Julio Bravo, ABC , Madrid, 1996.
«Desde la primera mirada al comodín concebido por el diseñador Armin Heineman, La Cenicienta , del Ballet Nacional de Cuba se proclama como una nueva versión del inmortal cuento de Perrault, una versión en la cual el carácter y el espíritu permanecen subordinados a la clásica narración del tipo «había una vez...[...] y el Ballet Nacional de Cuba siempre ha sabido bailar con fabulosa vitalidad, por lo cual en este montaje existe algo que nos complace ver y oír.» Lewis Segal, Los Angeles Times , Estados Unidos, 1998.
«Podemos decir algo mejor: mucho nos complace esa atmósfera de júbilo que ellos poseen. Estamos ante la presencia de bailarines que sin lugar a dudas se divierten y, con generosidad invitan al público a participar en esa diversión [...] Al final, la alegría del público se transformó en empatía.
«Mucho ha aportado a esta versión el claro entusiasmo, el talento y la técnica de los bailarines.
«Estos cubanos poseen un cálido brillo, y he aquí que tanto el adjetivo como el sustantivo han sido cuidadosamente seleccionados.» Clive Barnes , New York Post , Estados Unidos, 1998.
«...bien vale la pena asistir a estas funciones de La Cenicienta , porque aún siendo una comedia de enredos constituye una curiosidad en la danza y además por ser el único ballet compuesto por Strauss.» Anna Kisselgolff , New York Post , Estados Unidos, 1998.
«...Algo extraordinadio está ocurriendo en Cuba [...] es digno decir que los mejores bailarines se encuentran en Cuba. La reciente visita del Ballet Nacional de Cuba a los Estados Unidos, una semana en Costa Mesa (California) y otra en Nueva York, fue suficiente para presentar al público norteamericano una nueva y grandiosa generación de bailarines.» Octavio Roca. San Francisco Chronicle , Estados Unidos, 1998. |