Comedia-ballet en
un acto
Coreografía: Alicia
Alonso
Música: Giuseppe
Verdi
Libreto: José Ramón
Neyra, sobre Il mondo della luna, de Carlo Goldoni
Diseños: Ricardo
Reymena
Luces: Ruddy
Artiles
París, 1902.
Monsieur Nicomegas es tan apasionado de la astronomía, que ha puesto a
sus hijas nombres de cuerpos celestes. La mañana suele sorprenderlo junto al
telescopio. A sus oídos han llegado vagas noticias de que un tal Georges Méliès
ha logrado viajar a la Luna, por lo que solicita a Jean y Pierre, enamorados de
sus hijas, que le confirmen estos rumores. Para los jóvenes, esta es la
oportunidad de gastar a su futuro suegro una broma colosal. No tardan en traer a
la casa un cinematógrafo, y le proyectan al atónito Nicomegas escenas del filme Viaje a la Luna, de Georges Méliès. Jean y Pierre, sin dar tiempo a que
Nicomegas salga de su asombro, junto a otros amigos confabulados en el plan,
introducen en el salón un cohete similar al de las imágenes fílmicas, que
Nicomegas cree reales. El gran sueño de su vida, viajar al espacio sideral, será
al fin posible. Con su euforia sostenida con generoso champán, aborda el cohete.
Madeleine, Venus, Thoris, Jean y Pierre, junto a sus amigos, siguen el juego,
transformando el salón en un “paisaje lunar”.
El “alunizaje” ha sido exitoso... Nicomegas
sale de la “nave” y se encuentra con los selenitas, rodeados de Polvo de
estrellas, personificados por algunos de los jóvenes bromistas ataviados con
vestuarios teatrales. Selene, la emperatriz de la Luna; Venus y Mercurio; Thoris
y Marte dan la bienvenida al “inesperado” visitante. En el apogeo del festejo,
Nicomegas, ebrio, se une a los danzantes, y casualmente descubre que una “roca
lunar” es en realidad la sombrerera de su salón. Furioso, arremete contra todos,
pero, superando la broma, finalmente se imponen su buen humor y su intuición:
algún día el hombre viajará al cosmos. |