Siete ocasiones para dialogar con la danza

El libro Diálogos con la danza, del que es autora la prima ballerina assoluta Alicia Alonso, alcanza en estos días su séptima edición, al publicarse por la Editorial José Martí la primera versión de la obra en idioma inglés. ¿Significa este sostenido éxito editorial que nuestra mítica bailarina ha cambiado el lenguaje de la danza por la palabra escrita? De ningún modo.

La artista del ballet ha explicado las circunstancias y objetivos que la llevaron a expresarse por esta vía inusitada para ella: “Ya en los inicios de mi larga carrera como bailarina, debí convencerme de que la fundamentación o defensa de mi arte no podía hacerla solamente desde el escenario.

Luego de transcurrir los primeros años de aprendizaje y búsqueda de un camino a seguir, la experiencia me fue enseñando que, en muchas ocasiones, era necesario que la batalla se librara también con la palabra.  Y he aquí que, desde entonces, tuve que enfrentarme a un medio de expresión en que siempre me he sentido con todas las desventajas. […] Así fue que, primero con timidez, luego con mayor desenfado —sobre todo por haber adquirido la conciencia de que era imprescindible explicar, defender y promover determinados valores, y enfrentar problemas esenciales de la danza— comencé a suscribir textos, a permitir que se publicaran  con mi firma las transcripciones  de charlas, conferencias y otras intervenciones;  además de las consabidas entrevistas…”

El proceso que dio lugar a Diálogos con la danza no fue sencillo, pues la artista mostró una disposición especial para revisar, una y otra vez, cada texto que llevaría su nombre, y en estar segura de que expresara de manera clara y exacta su opinión, lo que ella deseaba transmitir al lector.

Esta voluntad de comunicar principios y razones de su arte, e ir divulgando recuerdos y testimonios sobre personalidades y acontecimientos que le tocó vivir y muchas veces protagonizar en el arte de la danza, se fue plasmando con el transcurso de varias décadas, en un conjunto excepcional de textos que permitió concebir la edición de estos Diálogos con la danza.

En ellos podemos encontrar aspectos biográficos desde una visión personal, semblanzas y análisis de la personalidad de otras grandes figuras del arte escénico con las que compartió actividades creativas, su posición ante aspectos polémicos en el ejercicio de la danza, su historia y sus estilos. Un valor especial tienen los textos relacionados con la escuela cubana de ballet, en lo que quizás constituyan los más completos e importantes análisis, desde el punto de vista histórico y estético, acerca del tema.

Puede afirmarse además que, a falta de un libro de sus Memorias, propiamente dicho, Diálogos con la danza desempeña un papel muy cercano a ese objetivo, por ofrecernos reflexiones espontáneas de aspectos biográficos y profesionales, desde un enfoque vivencial.

La primera edición en forma de libro la realizó la Editorial Letras Cubanas en 1986, que fue seguida por una segunda  de la Editorial Galerna de Argentina, aparecida en Buenos Aires en 1988.   Esta fue continuada varios años después por la tercera edición de l993 a cargo de la Editorial Complutense, de Madrid, al calor de las necesidades bibliográficas de los cursos impartidos por la Cátedra “Alicia Alonso” de la Universidad Complutense.

Agotadas todas las ediciones, en el 2000 vio la luz una nueva edición cubana. Esta cuarta edición, muy oportuna, fue realizada por la Editora Política.  Y a continuación, la quinta edición estaría a cargo nuevamente de una empresa extranjera, con la publicada por Ediciones Océano de México, en el 2004. De nuevo la Editorial Letras Cubanas retomó el título, ofreciendo su sexta edición en el 2010, una de las más cuidadas y exitosas.

Es de señalar que Diálogos con la danza de Alicia Alonso, ha sido un libro “en avance”, es decir, cada nueva edición ha agregado textos, y ha tenido sus peculiaridades en su imagen y diseño.  Un aspecto de relevancia, que han atendido todas las editoriales, ha sido el de las ilustraciones, cuidadosamente seleccionadas en función del contenido, y que se ha ido enriqueciendo en cada ocasión.

¿Qué ofrece como novedades esta  séptima edición, además de su expresión en lengua inglesa?. Pues no ha sido una excepción en cuanto a nuevas propuestas, tanto en sus textos como en el material fotográfico.

Teniendo en cuenta que todas las ediciones de Diálogos con la danza en nuestro idioma se encuentran agotadas, se hace evidente que es la oportunidad para que una editorial cubana asuma de inmediato una nueva edición en español de este libro, de tan excepcional utilidad para artistas escénicos, bailarines, estudiantes de danza y público en general.

Y más aún en este año, en que el Ballet Nacional de Cuba arriba a los 70 años de su creación, Alicia Alonso celebra el 75º aniversario de su debut en su emblemático personaje de Giselle,  y estos Diálogos con las danza rebasan las tres décadas de la primera edición, para arribar con fuerza y valores renovados a su séptima entrega.

Pedro Simón