Tema y variaciones: el reto de Balanchine a la técnica

El viernes 17, sábado 18 y domingo 19 de noviembre, el BNC se presentará en el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso con una temporada que celebrará los 70 años del estreno de Tema y variaciones

Sucedió en Nueva York, en 1947. Era noviembre, día 26. El público asistente al City Center de Manhattan fue testigo de un momento excepcional: el estreno de Tema y variaciones, del gran coreógrafo George Balanchine.

Dos jóvenes de personalidades fuertes y prominentes figuras del American Ballet Theatre fueron los protagonistas: el bailarín de origen ruso Igor Youskevitch y la cubana Alicia Alonso, hoy prima ballerina assoluta y una de las personalidades vivas más relevantes en la historia de la danza. Ambos bailarines salieron a escena a defender la coreografía, creada especialmente para ellos, a su imagen y semejanza.

Con música de Pyotr Ilyich Tchaikovsky –la Suite para orquesta, No. 3 en Sol Mayor–, Alonso y Youskevitch se retaron en el City Center. La depurada técnica y virtuosismo hicieron que el auditorio se rindiera a sus pies.

La obra perpetuaba esa brillante tendencia de Balanchine, para quien la forma y el ritmo de la música, el objetivo y el punto de partida, el movimiento estrictamente limpio y académico, eran razón suficiente para crear. El coreógrafo creía en la autosuficiencia del ballet, en la danza en estado puro. Para él lo importante era la métrica, el fraseo, las texturas de la música.

«Fue un ballet muy importante, que marcó una etapa en mi desarrollo como bailarina», comentó Alicia en exclusiva a Granma, rememorando el estreno de la coreografía, considerada hoy un mito dentro del ballet americano.

«Balanchine fue un hombre con un gran manejo del lenguaje académico y un gran conocedor de la música. Era el músico de la danza, su conocimiento musical lo reflejó en sus coreografías», acotó la directora del Ballet Nacional.

En efecto, la tríada Balanchine-Youskevitch-Alonso resultó perfecta y el éxito, por supuesto, fue absoluto. Bajo el tremendo poder artístico del coreógrafo, quien además debutó como director de orquesta, la pieza se convirtió en leyenda.

Tema y variaciones exigía de sus dos intérpretes una gran habilidad, técnica y una alta sensibilidad artística. Hoy en día es una de las más famosas y difíciles técnicamente de todo el catálogo coreográfico de Balanchine.

Balanchine no era muy dado al desarrollo de las individualidades, quería que brillara el lenguaje coreográfico, dice Alicia a nuestro diario. «Tema y variaciones es una obra de una fuerte técnica en la tradición del ballet. Un ballet de estilo balanchiniano con un manejo muy interesante de los tiempos musicales».

A 70 años de su estreno, aun cuando la crítica se ha encargado de alabar esta exitosa pieza, pocos conocen la historia de su creación. Un arduo trabajo en el proceso de montaje e interminables y exigentes sesiones, diferencias entre el autor y una de las más famosas parejas de la historia del ballet. Todo ello no hizo más que nutrir la obra, en la que sí queda claro el amor en común por la danza que los tres tenían.

LA HISTORIA DETRÁS DE UN BALLET

A lo largo de estos años, en varias ocasiones y en diferentes entrevistas, la propia Alicia ha contado la historia del proceso de montaje de Tema y variaciones: «Igor y yo desarrollamos un arduo y apasionante trabajo. Ambos ya veníamos logrando nuestra particular concepción del baile de pareja, con un sentido eminentemente expresivo, muy cálido y personal, bastante alejado de las maneras habituales establecidas por Balanchine (…). Por eso fue inevitable que, en la ejecución de la nueva coreografía, tratáramos de interpretar a nuestra manera, dentro de lo que permitiera la enorme demanda técnica.

«Como era de esperar, Balanchine lo notó; sin embargo, no nos lo criticó; se quedaba mirando lo que hacíamos, pensativo, pero lo respetó. Solo nos dijo: “No es exactamente lo que les pido, pero me gusta”».

«(…) Balanchine incorporaba diariamente nuevos elementos a la coreografía que yo debía ejecutar y fue eliminando pasos a la de Igor, hasta que él se disgustó y me comentó que no iba a tener lucimiento en esta obra, porque debo confesar que establecíamos una competencia sana cuando bailábamos, siempre en excelente armonía. La variación que creó para Youskevitch tuvo su evolución durante el trabajo de montaje y resultó lo que quizá sea la variación de mayor virtuosismo entre las creadas por Balanchine para hombre».

«En cuanto a mi baile personal, tengo el recuerdo de intensas jornadas. Balanchine tomaba musicalmente un tiempo de a cuatro, por ejemplo, y me pedía bailarlo a cinco, y eso era algo enloquecedor, porque yo sentía un compás detrás de mí mientras giraba. Fue una prueba física y mental para el bailarín. Es un juego diabólico entre la técnica y la música, típico de Balanchine. Se pasó todo el tiempo, además, retándome, estableciendo una especie de lucha entre mi fuerza técnica y la coreografía».

A pesar de ello, la famosa bailarina cubana –que llegó a Nueva York en 1937 junto a su esposo Fernando Alonso para enriquecer sus conocimientos e iniciar una carrera como bailarines profesionales– asegura que Tema y variaciones fue su más rica experiencia con el Maestro, que había sido su profesor en la School of American Ballet.

Sobre su relación con Balanchine, Alicia ha dicho: «Lo recuerdo como una persona muy especial. Hablaba en un tono bajo, decía las cosas suavemente, pero tenía una mente muy rápida haciendo coreografías. No tuve ocasión de encontrarme con él en los últimos años de su vida, pero algunas veces recibí sus mensajes. Recuerdo, por ejemplo, que en 1976, cuando estuve actuando en el Metropolitan Opera House como artista invitada del American Ballet Theatre, bailando Carmen, me atendía como fisioterapeuta un exbailarín amigo, Bill Weslow. Balanchine también se trataba en ese momento con Billy, y me mandó con él este mensaje: “Dígale a Alicia que han pasado los años y todavía nadie me ha podido bailar Tema y variaciones como ella”. Le agradezco al gran maestro ese juicio, y ese recuerdo».

Años más tarde, Igor Youskevitch (1912-1994) –considerado uno de los bailarines más relevantes del siglo XX–, apoyó el sueño de Alicia y Fernando de fundar una compañía cubana, y se trasladó a La Habana para participar en la gestación del Ballet Alicia Alonso, punto de partida del actual Ballet Nacional de Cuba.

A siete décadas de su estreno, esta genialidad de Balanchine engrosa el repertorio activo de famosas compañías de ballet del mundo, incluyendo el Ballet Nacional de Cuba (BNC).

Precisamente, el viernes 17, sábado 18 y domingo 19 de noviembre, el BNC se presentará en el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso con una temporada que celebrará los 70 años del estreno de Tema y variaciones, y los 65 de la puesta en escena de la versión de Alicia Alonso de La fille mal gardée. El programa incluye además la pieza Yo, tú, él, ella, de Ely Regina Hernández.

Las interpretaciones de Tema y variaciones correrán a cargo de Anette Delgado, Viengsay Valdés y Sadaise Arencibia, junto a Patricio Revé, Rafael Quenedit y Raúl Abreu, quienes se estrenan en el rol protagónico secundados por solistas y cuerpo de baile. Las entradas para estas funciones ya están a la venta.